Juche: The philosophy of victory

Juche: La Filosofía de la Victoria

Traducido para Tribulaciones Metapolíticas por Felix Widerstand (Adversario), versión original:

http://openrevolt.info/2011/11/30/juche-the-philosophy-of-victory/

Juche, la filosofía de estado oficial de la República Popular Democrática de Corea, es una doctrina muy poco conocida en Occidente, pero tiene que ser seriamente estudiada por todos los revolucionarios de aquí por dos razones principales: 1. De todas las naciones socialistas y anti-capitalistas que han existido, la RPDC es la única que nunca ha sido derrotada en una guerra o destruída desde dentro, a diferencia del Marxismo o el Fascismo, la idea Juche ha demostrado ser de larga duración y resistente ante ataques. 2. De todos los enemigos de EEUU, la RPDC  ha sido objeto una enorme campaña propagandística, se puede decir que la RPDC es el mayor enemigo de Estados Unidos en el mundo ahora mismo, y como dice el escritor eurasiatista ruso Andrei Ignatiev: “La RPDC es una imagen invertida de América”. Para aquellos de nosotros que buscan construir una nueva sociedad en éste país, el caso de Corea del Norte es efectivamente digno de estudio.


¿Qué es Juche?
En lengua coreana, Juche es una combinación de dos caracteres – Ju significa “Señor” y Che significa “ser como” o “ser un Dios”. El líder norcoreano Kim Jong Il lo define así: “Juche significa que el hombre es dueño de su propio destino.” Esta filosofía se opone tanto al idealismo como al materialismo ya que estos dos sistemas de pensamiento en esencia dicen que el ser humano está sujeto a fuerzas externas ajenas a su voluntad, mientras que el Juche dice que no hay nada que el hombre no pueda hacer si él quiere; como se explica en un libro doctrinario del Juche “Un hombre puede mover una montaña, incluso si su fe es tan pequeña como un grano de arroz”. Bajo mi punto de vista éste sistema parece tener reminiscencias del ideal fáustico- la encarnación pura de la voluntad de poder nietzscheana. También la idea de hacer un dios de sí mismo me recuerda a la “vía de la mano izquierda” de Julius Evola (originalmente del tantrismo, N.d.T.) y de la deificación como meta de vida del hombre-guerrero. Ignatiev dice que el “hombre” al que se refiere la idea Juche en sus obras no es la simple humanidad moderna de la filosofía occidental, sino más bien el “hombre superior nacido dos veces” de la creencia esotérica de Asia, el hombre que ha alcanzado el auto-conocimiento, la auto-maestría.


Características del Hombre
Juche dice que el hombre es un ser superior a los animales, que es  superior por naturaleza y no simplemente una forma evolucionada como dicen los marxistas. El hombre tiene tres características especiales que lo separan y lo colocan por encima de los animales: la independencia, la creatividad y la conciencia. Independencia significa que el hombre quiere controlar su propia vida y se niega a ser esclavizado o controlado por otros hombres o por la naturaleza; creatividad significa que el hombre tiene la capacidad de pensar fuera de su propia realidad y visualizar otras realidades (un concepto importante en el campo de la iniciación ) y conciencia significa que el hombre nace con sentimientos de compasión y de consideración para con sus semejantes – una perspectiva con la que concuerda el confucianismo, pero que se opone a las religiones occidentales que ven al hombre siendo algo así como malo por naturaleza. El hombre también se define como un ser social en la era Juche, para ser asimilado en la sociedad en lugar de permanecer solitario. La meta, pues, de la ciencia política es crear una forma de gobierno que una a la gente sin suprimir a los individuos la libertad de ser ellos mismos.


La visión de la historia según la idea Juche
La historia aparece así como una lucha continua llevada a cabo por la humanidad a formar una sociedad que respete la independencia individual, cada fase en la historia es vista como más libre que la anterior, las fuerzas impulsoras de esta lucha son ideas creadas por líderes, por lo tanto, Juche es hegeliana y dialéctica, aunque no materialista. Es interesante que en un sitio web de discusión, en un debate sobre Juche y el marxismo, se dice que mientras Marx derivó su visión de la historia de una combinación entre Hegel y Feurbach; Juche se inclina hacia Hegel y descarta a Feurbach, siendo ésta exactamente la misma posición que Alexandr Dugin tuvo en la creación de su Nacional-Bolchevismo.


Juche, socialismo, nacionalismo

El socialismo es visto como la forma más elevada de desarrollo económico, porque une a todas las personas de una sociedad en un conjunto sin divisiones de clase garantizando al mismo tiempo todo lo que el hombre necesita en la vida, tal como comida gratis, vivienda, atención médica, ropa y educación, así como derecho al trabajo y al ocio. A través de estas medidas, en el socialismo el hombre tiene el tiempo y la capacidad para iniciar la siguiente etapa de su desarrollo, trabajando sobre sí mismo para superar la condición humana y alcanzar un nivel cada vez más elevado de existencia.
Al afirmar que el hombre es un ser social, la pregunta siguiente es ¿cómo se forma una sociedad? Juche responde afirmando que la etnicidad es el pilar-base sobre el cual construir una sociedad. Las naciones son vistas por el Juche como formas de vida en sí  mismas que trascienden las divisiones económicas, como Kim Jong Il dijo en 2003 en su trabajo “Sobre un correcto entendimiento del nacionalismo”  “Un coreano burgués y un coreano proletario son ambos coreanos y los dos comparten el interés común de oponerse a los extranjeros que deseen controlar Corea”. Ésta opinión no es marxista en absoluto (Marx estaba completamente en contra del nacionalismo considerándolo nada más que una treta burguesa) y está más cerca de Giovanni Gentile y de las doctrinas del Fascismo italiano. Una divertida anécdota relata que cuando Kim Jong Il tenía 18 años y estudiaba el Manifiesto Comunista en la universidad, se enfureció cuando leyó la línea de “el proletariado no tiene patria” e inmediatamente lo tachó y escribió en los márgenes “Yo soy coreano y yo soy socialista, no veo ninguna contradicción”.

Juche define el concepto de nación como gentes que comparten una misma lengua, un territorio común, y una misma sangre – una concepción que aterrorizaría a los izquierdistas progres occidentales y tal vez consolaría a algunos nacional-revolucionarios. Teniendo en cuenta que la etnicidad y la nación son parte intrínseca del carácter humano, cualquier tentativa de privar al hombre de sus orígenes étnicos y de sus sentimientos nacionales es visto como un intento de privarlo de su independencia;  para el Juche el principal antagonismo existente en el mundo de hoy es la lucha entre la globalización capitalista – que busca destruir las ideosincrasias culturales y los linajes -, y el socialismo nacionalista que trata de preservar la naturaleza única de todas las naciones y de todos los pueblos.


El líder
Mientras Juche reconoce la igualdad de todos los hombres en términos de derechos y deberes entre sí, no cree que todos los hombres sean iguales en capacidades. Juche es un sistema meritocrático mediante el cual todos deben realizar aquellos trabajos para los cuales posean una aptitud natural – exactamente como en la República platónica. Como se mencionó anteriormente, Juche ve la historia como una sucesión de acontecimientos basados en ideas creadas por los líderes. El líder es visto como una persona que ha nacido para gobernar, y es en cierto modo de una esencia diferente a la de las masas:  Él ama y sirve a las masas, pero no forma parte de ellas, y aunque no es admitido de manera tan tajante, el Juche dice que las masas deben venerar a los líderes porque el líder no necesariamente tiene que ser bueno para con ellos … Así pues todos los dones del líder para con su gente son una bendición que debe ser agradecida. Las cualidades de liderazgo se puede transmitir de padres a hijos, los escritos de coreanos han expuesto la idea de que la familia de Kim Il Sung, su hijo y sucesor Kim Jong-Il y el aparente heredero Kim Jong Un comparten un común “linaje superior”. De hecho el Juche puede considerarse una doctrina monárquica, reminiscente de las viejas ideas tradicionales de la realeza divina.


Autarquía
Como parte de la construcción de un país independiente, el Juche considera cualquier  tipo de dependencia del comercio exterior como conducente a la dominación extranjera, por lo que la RPDC lleva a cabo una estricta política de autarquía económica, y si los coreanos no pueden hacer algo en Corea con materiales coreanos, preferirán prescindir de ése algo. Mientras que en un país pequeño como Corea ésto conduce a una forma mucho más dura de vida, para aquellos de nosotros que somos combativos y hemos leído los elogios a la austeridad económica de Julius Evola en su obra “Hombres entre las Ruinas”, este espartano sistema es muy admirable ya que se basa en el sacrificio de ganancias materiales en pos de un principio superior. Juche va aún más lejos y dice que el éxito de la revolución depende de cada ciudadano del Estado, por lo tanto a cada coreano mayor de 18 años se le entrega un arma y se espera de él que luche por su país; incluso si el Gobierno y el Ejército fueran derrotados se espera, si llegase el peor de los casos, que cada persona luche hasta la muerte sin ningún tipo de estructura de comando, pues la autonomía significa también que cada individuo es el máximo responsable de su futuro.


Lo que todo esto significa para nosotros
Los coreanos siempre hincapié en que su ideología es sólo para su nación y para su pueblo y que no puede ni debe ser exportado o aplicado en otros lugares. Por lo tanto un partido Juche de América sería un non sequitur, sin embargo aún hay cosas que creo que podemos aprender de los coreanos: 1. Podemos admirar su espíritu de lucha y la voluntad de morir antes que de ceder a las del mundo occidental. 2. Podemos recuperar el sentido de cuán importante es nuestra identidad étnica para nuestra propia personalidad, 3. Podemos aprender que es posible estar orgullosos de nuestra propia gente, sin ser chauvinistas ni imperialistas y sin odiar a los demás, 4. Podemos ver cómo es posible construir un Estado que no esté conectado con el mundo exterior, una economía que no esté controlada por los banksters, y un sistema educativo que enseñe valores en lugar de depravación y 5. Podemos aprender lo importante es un liderazgo fuerte en la política.

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