El Ba’ath, Ideología e Historia – François Duprat

Font: http://adversariometapolitico.wordpress.com/2012/09/16/el-baath-ideologia-e-historia-francois-duprat/

 

 

 François Duprat, 1940-1978

 

El Ba’ath – Ideología e Historia

François Duprat

El único restante partido nacionalista árabe digno de ese nombre es el Ba’ath ya que los diversos movimientos de tipo nasserista(1) fueron incapaces de conducir a la creación de una fuerza ideológica y política en los diversos países árabes. El Ba’ath debe ser estudiado por tanto como el único representante de la ideología unionista árabe, organizada en un partido y no limitada a un movimiento de opinión, ya sea de gran magnitud (ayer el nasserismo hoy en día el gadaffismo).

La ideología del Ba’ath

El Ba’th ofrece la particularidad de ser el único partido político pan-árabe (el único si se deja a un lado el caso original del Partido Sirio Social Nacionalista) de haber intentado elaborar un doctrina “nacional-revolucionaria” un tanto coherente gracias a los análisis políticos e históricos de su fundador y líder, Michel Aflak (un Sirio greco-ortodoxo) primero en sus números artículos dispersos y sobretodo en su obra de síntesis Fi sabîl al-Ba’ath (En la Vía de la Resurrección), publicada en Damasco en 1959, en los tiempos de la Unión Sirio-Egipcia, en el seno de la República Árabe Unida.

Michel Aflaq con Saddam Hussein

Aflak analiza tanto su nacionalismo como su oposición a la filosofía marxista:

“La Nación Árabe tiene una historia independiente de la historia de Occidente y de la de Europa; las teorías y las formas de organización que surgen de la civilización occidental nacen de condiciones propias de occidente y no corresponden a las necesidades de los países árabes por lo que estas no  encuentran un entorno favorable.

La Nación Árabe no es una pequeña nación de importancia secundaria que puede adoptar un mensaje distinto al que le es propio, marchar sobre los pasos de otra nación y alimentarse de sus restos…

La doctrina marxista es una amenaza para los países Árabes porque amenaza con hacer desaparecer su personalidad nacional y porque impone al pensamiento árabe moderno un punto de vista partisano, tendencioso y artificial destruyendo la libertad y la integralidad de éste pensamiento”

Para Aflak, no musulmán, el nacionalismo árabe sin embargo se encuentra “inspirado” por el Islam, pero de una forma bien distinta de aquella por la que abogan los Hermanos Musulmanes o el coronel Gadafi:

“Toda nación… posee una fuerza motriz esencial… ésta fuerza motriz fue la religión al momento de la aparición del Islam. En efecto, sólo la religión era capaz de revelar las fuerzas latentes de los Árabes, de realizar su unidad…Hoy…la primer fuerza motriz de los Árabes…es el nacionalismo…Los Árabes están como mutilados en su libertad, su soberanía y su unidad que no pueden comprender otro lenguaje que el de su nacionalismo”.

El Ba’ath, en el reconocimiento del rol positivo de la religión islámica en la toma de conciencia de la unidad árabe (en términos de la Umma, la comunidad de los creyentes), es por tanto un partido nacionalista laico.

Pero el Ba’ath se presenta también como un Partido Socialista:

“El socialismo del Ba’ath  está acorde perfectamente con la vida de la sociedad de la Nación Árabe…

Él se limita a organizar la economía en miras de redistribuir las riquezas en el mundo árabe, de sentar las bases de una economía que garantice la justicia y la igualdad de los ciudadanos y de promover una revolución en la producción y los medios de producción…

Nuestro socialismo está impregnado de una filosofía que emana entre los árabes de sus necesidades propias, sus condiciones históricas y sus particularidades. La filosofía del Ba’ath no aprueba la concepción materialista de la filosofía comunista…Nuestro socialismo se apoya en el individuo y su libre personalidad. El socialismo del Ba’ath considera que la fuerza principal de una nación reside en los motivos individuales que llevan a los hombres a actuar, el partido se abstiene por tanto de abolir la propiedad privada, busca limitarla… de manera de que se evite cualquier abuso…

Nuestro socialismo no podrá prosperar definitivamente más que en el marco del Estado Árabe Unitario, es decir cuando todo el pueblo árabe sea liberado, cuando desaparezcan los grilletes tales como el imperialismo, el feudalismo y las fronteras geográficas impuestas por la política, que se oponen al éxito del socialismo”

En una entrevista con Benoist-Mechis (en “Una Primavera árabe”), Michel Aflak ha presentado de forma particularmente potente su definición de la Nación y de las relaciones que ligan al individuo a la comunidad histórica: “…Nosotros somos de las nacionalidades árabes. Nosotros debemos elevar al hombre a su dignidad suprema. Este objetivo, no es realizable más que en un marco nacional. Un hombre no es plenamente él mismo más que en el seno de su nación. La nación es el teatro al interior del cual el hombre juega un papel para realizar su destino individual. Al suprimir el teatro ya no existirá dicho papel. De repente el hombre se desploma sin sentido…” (p.340)

La toma de posición soviética a favor de la causa árabe y en particular en el tema palestino, los importantes intereses de tienen las URSS en el seno del mundo árabe, a menudo nos lleva a pensar que el nacionalismo árabe llegó a un acuerdo con el comunismo internacional, o se vio convertido en una filial. El problema se encuentra, en particular en el caso del Ba’ath, en razón de las muy buenas relaciones entre los dos regímenes baasistas de Irak y de Siria con Moscú.

La realidad resulta bien diferente dada la hostilidad permanente del islam contra el materialismo marxista, los árabes a su vez han descubierto en el imperialismo soviético uno tan desgarrador como los que lo habían precedido.

Incluso en el momento de la primera reunión entre los nacionalistas árabes y la Unión Soviética, los primeros fueron marcando una clara distinción entre las URSS y los partidos comunistas árabes.

Así, el manifiesto de creación del Ba’ath (escrito por Aflak) declaraba en 1944:

“Nosotros no estamos contra la Unión Soviética, nosotros hacemos una distinción bien clara entre las URSS y el Partido Comunista Sirio local. Los árabes no tenemos razón alguna para oponernos a un gran Estado como la Unión Soviética que después de su formación ha mostrado simpatía por los países que luchan por su independencia. Nuestro objetivo es de establecer las relaciones amigables con la Unión Soviética para tener unas relaciones normales de  tratados oficiales e intergubernamentales y no a través del partido comunista local. Los triunfos del comunismo se dan acá por la debilidad de los espíritus. Pero un árabe bien informado no puede ser un comunista sin abandonar el arabismo, los dos son incompatibles, el comunismo es extranjero a todo lo que es árabe. Él será el peligro más grande para el nacionalismo árabe ya que será incapaz de dar una definición sistemática de sus objetivos.”

En esta época, el Ba’ath lúcidamente juzga que el comunismo en la  tierra árabe jugara la carta del chauvinismo y del anti-imperialismo; en ésta óptica, si el nacionalismo árabe no se convierte en una estructura ideológica, será literalmente absorbido por el comunismo. De ahí se dan los esfuerzos de Aflak de dotar a su partido de un aparato ideológico coherente capaz de ser un responsable del  desafío al marxismo. Por éste logro, la acción baasista a favor del “socialismo árabe” está diseñada para socavar la hiedra bajo los pies de los propagandistas marxistas. Pero este “socialismo árabe” (común también a todos los movimientos unionistas) no tiene ningún punto en común con el marxismo-leninismo. Él es una simple proyección del nacionalismo, un medio para hacer factible el nacionalismo, así es que Aflak reconoce explícitamente:

“Los nacionalismo árabes comprenden que el socialismo es un medio más seguro para lograr el renacimiento del nacionalismo y de la nación porque saben que el combate de los árabes en la época actual reposa en la unión de los Árabes y que no es posible que ellos participen unidos en este combate, si están divididos entre amos y esclavos.

Por tanto nosotros pensamos que los Árabes no podrán realizar su renacimiento si no están convencidos de que el nacionalismo implica la justicia, la igualdad y la vida digna en sociedad”

Este “socialismo árabe”, sólo puede atraer la clásica respuesta marxista: “¡Populismo pequeño-burgués!”,  “!Demagogia Social-fascista!”.

De todas maneras, el socialismo baasista es idéntico al de todos los movimientos de tipo fascista y Aflak se limita a demarcar los pensadores fascistas occidentales (a pesar de su hostilidad de principio a los “ideólogos extranjeros al mundo árabe” del que él hace uso continuo para repeler al comunismo), todo en contra de las divisiones marxistas de la lucha de clases.

Reseña Historica del Ba’ath

El Ba’ath se constituyó en 1944 en Siria, después de extenderse a varios países árabes; es necesario estudiar país por país (o mejor aún, según la terminología baasista, región por región).

Siria:

El Ba’ath de 1944-45, fue implementado únicamente en Damasco, no constituye más que un pequeño movimiento de intelectuales, alrededor de Michel Aflak y otros amigos de él. El limitado rol que jugó no impidió que fuera prohibido por la dictadura del coronel Chichakly en Abril de 1952 y será de nuevo autorizado en Septiembre de 1953, llevando a cabo un proceso de unificación con un pequeño partido cercano: el Partido Socialista Árabe (al-Hizb al-Ifrikayets al-Arabi), creado en 1950 por Akram Haurani. Los dos movimientos se fusionarían un poco más tarde bajo el nombre definitivo de Ifrikayets al-Ba’as al-Arabi: Partido Socialista del Renacimiento Árabe).

En las elecciones libres de 1949, el pequeño partido Baasista sólo obtiene cuatro escaños, al contrario del partido unificado que se aseguraría una posición muy sólida en las elecciones de 1954, después de la caída del dictador ganaron diecisiete escaños.

Bajo la dirección de Chukri al-Kouatly, Presidente de la Republica después de Agosto de 1955, Siria se mueve a la izquierda y en las elecciones de Mayo de 1957 el Frente Nacional Progresista (formado por el PC, el Ba’ath, el Partido Cooperativo Socialista y el Partido Nacional de al-Kouatly) prevalece sobre los partidos de derecha (Partido del Pueblo, Movimiento de Liberación árabe del ex-dictador Chichakly y los Hermanos Musulmanes). Rápidamente el PC,  que ha desarrollado una enorme influencia y a infiltrado el Partido Nacional se enfrenta a los baasistas, hostiles al marxismo y en Noviembre de 1957 para salvar a Siria del comunismo, la Asamblea Nacional vota, bajo la dirección del Partido Ba’ath y el Partido Nacional (Asumido el control por el ala de derecha) una resolución a favor de la unión con Egipto, unión que será realizada el 1 de Febrero de 1958, bajo el nombre de República Árabe Unida. El PC es declarado ilegal por el nuevo régimen unionista, pero el Ba’ath será rápidamente “absorbido” por los nasseristas (en particular por el omnipotente coronel Serraj, jefe de los servicios de seguridad y posterior ministro de interior de “la provincia Siria” de la RAU).

En Diciembre de 1959, los ministros baasistas dimitan y su partido se vuelve clandestino hasta el putsch militar del 28 de Septiembre de 1961, causando el fracaso de la RAU y que lleva al nacimiento de un régimen liberal reautorizando a los partidos (salvo el PC, que será proscrito hasta Febrero de 1966 y el PPS que se mantiene como ilegal). Las elecciones de Diciembre de 1961, luego del colapso del régimen unionista, resultan un éxito muy limitado para el Ba’ath, los partidos conservadores aseguran una amplia mayoría en el Parlamento:

Partido del Pueblo: treinta y dos asientos (gran ganador de las elecciones), Partido Nacional: (purgado de sus elementos de izquierda) veintidós asientos, Hermanos Musulmanes: seis asientos, Ba’ath: veinticuatro asientos.

Los otros asientos son atribuidos a los independientes o a los partidos minoritarios; en cuanto al Movimiento de Liberación Árabe y al Partido Cooperativo Socialista, no sobreviven a la muerte de sus fundadores.

En el periodo siguiente, el gobierno moderado (el Ba’ath se encuentra en la oposición) se expone a las acciones inconsideradas de los oficiales ambiciosos. Los baasistas preparan un golpe de estado con los oficiales pro-naserianos, putsch que estalla bruscamente el  8 de Marzo de 1963.

El éxito del golpe se da rápidamente y se constituye un Consejo nacional de la revolución bajo la comandancia del general Atassi, mientras que el jefe del ala derecha del ba’ath Salah al-Din Bitar, forma el nuevo gobierno, con una gran mayoría baasista. Las personalidades conservadoras son llevadas al aislamiento cívico, entre ellas, Akram Haurani, que había roto con sus antiguos amigos del Ba’ath y recreó su propio movimiento aliándose a las fuerzas de la derecha.

Una nueva República Árabe Unida nace el 17 de Abril de 1963, pero, menos de quince días luego de la creación de la federación siro-egipcia-iraquí (el Ba’ath viene a tomar el poder en Bagdad) baasistas y nasserianos comienzan a oponerse abiertamente.

El 13 de Mayo de 1963, Bitar constituye un nuevo ministerio, puramente baasista, que provoca el paso a la oposición de los nasserianos. Estos últimos intentan un golpe de estado el 18 de Julio de 1963 que fracasa lamentablemente. Nasser rompe totalmente con el Ba’ath, mientras que el general Amin al-Hafez se convierte en Presidente del Consejo Nacional de la Revolución. El CNR, promulga una Constitución provisional el 25 de Abril de 1964 que insiste en la vocación unitaria de la Siria baasista.

Hafez busca en seguida acercarse a los unionistas nasserianos y libera a los prisioneros de Julio de 1963. Convirtiéndose en jefe del gobierno el 3 de Octubre de 1964, él proclama el 22 de Diciembre del mismo año la nacionalización de los recursos energéticos y mineros del país, estas primeras medidas son seguidas a inicios de 1965 por toda una serie de nuevas nacionalizaciones.

Las luchas violentas de poder se libran en el seno del Ba’ath debilitado por la caída de su rama iraquí. La influencia de Aflak disminuye progresivamente y es nombrado en un puesto puramente honorifico de Jefe de Partido, mientras que el doctor al-Razza lo sucede en el puesto vital de Secretario General del Ba’ath. En cuanto a los “izquierdistas” baasistas, estilo Zouayyen y general Salh Djedid, ganan sustancial terreno en el seno de un partido dividido.

En Septiembre de 1965, Zouayyen forma el nuevo gobierno, mientras que el Comando Nacional (es decir inter-árabe, Siria hace parte de una Nación árabe que existía para el Ba’ath) dirigido por Hafez y Aflak se oponen al Comando regional de Siria, animado por Djedid.

El general Hafez, en Diciembre de 1965, disuelve el Comando regional y remplaza al izquierdista Zouayyen por el derechista Bitar. Pero, el 23 de Febrero de 1966, Djedid, por un golpe de estado, arresta a Hafez, mientras que Aflak huye al Líbano (eterno terreno de asilo para los políticos árabes que tienen la suficiente mala suerte de tener que abandonar su país)

Zouayyen vuelve al gobierno y se acerca a las URSS autorizando al líder comunista Khaled Baggdache volver a Siria.

A inicios de Septiembre de 1966, el Comando Nacional baasista monta un contragolpe de estado el cual se apoya en  las Fuerzas especiales del coronel Salim Hatoum, pero el putsch es abortado.

Todas estas querellas toman lugar en el seno de un partido minúsculo: cuatrocientos adherentes (!) de acuerdo a Flory y Mantran, en su excelente obra: Los regímenes políticos de los Países árabes (en la Prensa Universitaria de Francia), cifra que nos parece aun así un tanto muy baja.

Por contrario a la de seis a siete mil militantes, dada en Siria (Ediciones Rencontre) por Simon Jargy (a inicios de los años sesenta) que es probablemente altamente exagerada.

Uno puede razonablemente pensar que una cifra de mil quinientos a dos mil baasistas (para una población total de cinco millones) es más cercana a la realidad. Las divergencias religiosas jugaron un importante rol en estas contiendas, los sunitas son más moderados, mientras que la secta disidente alauita  se encuentra más bien en el medio favorable a los extremistas de izquierda.

El desastre militar de Junio de 1967 golpeó terriblemente a los “izquierdistas” del Ba’ath, que habían custodiado en su reserva las dos mejores brigadas blindadas (n° 10 y 50) para hacer frente a un posible putsch interior de la derecha y que por razones políticas prepararon mal la armada para este caso, a pesar de las declaraciones sensacionalistas: “Casi siete mil oficiales (80% de los cuerpos de oficiales) fueron eliminados después del 28 de Septiembre de 1961 y sobre todo después del 8 de Marzo de 1963. Dos de los generales más enérgicos de la armada estaban en prisión: Amin al-Hafez (ex-jefe del gobierno) y Omrane (ex-ministro de la Defensa) (François Duprat, “La Agresión Israelí”, número especial de Défense de l’Occident, Julio-Agosto 1967, página 45).

Igualmente, el coronel Hatoum, especialista de las operaciones comando, regresa de su exilio Jordano para combatir la armada israelí,  será inmediatamente arrestado y ejecutado bajo el pretexto de complots.
(foto Hafez)

Progresivamente, los elementos moderados del Ba’ath se reagrupan en torno al general Assad, ministro de la Defensa, utilizara los defectos de la izquierda para tomar ventaja sobre ella. Assad va a llegar al poder supremo utilizando el desastre de Septiembre de 1970, mientras que las unidades sirias y de la Saïka –rama baasista de la resistencia palestina- son destruidas por la aviación jordana, la aviación siria (que se encuentra bajo la obediencia de su antiguo jefe Assad) no les brinda apoyo. Djedid y Zouayyen, son dados como responsables de fracaso que lamentablemente se sufrió, son destituidos del gobierno y Assad controla en adelante la situación.

En un esfuerzo por democratizar el régimen, Assad organiza las elecciones más o menos libres, luego de haber concluido un acuerdo con el PC y los elementos nasserianos. Los resultados no desafían la supremacía del Ba’ath, que se asegura la supremacía en el seno del Frente Nacional Progresista: Ba’ath: ciento once  escaños, PC: siete escaños, Unión Socialista Árabe (nasserianos): seis escaños, Socialistas Árabes: tres escaños, independientes: treinta y tres escaños. La oposición se limita a cuatro Hermanos Musulmanes camuflados.

Paralelamente, Assad debe enfrentar una agitación violenta dirigida contra “el ateísmo” y el “socialismo” del Ba’ath, animada por los Hermanos Musulmanes clandestinos, que mantienen su poder en Siria.

La prueba más grande para el régimen baasista es indiscutiblemente la guerra de Octubre, cuando las tropas sirias y egipcias toman de sorpresa a los Israelitas, a la estupefacción general. Los sirios, enérgicamente conducidos, son los que obtienen los resultados más peligrosos para la entidad sionista tomando en tres días una buena parte de los Altos del Golán. Si los poderosos contra-ataques israelitas terminan por destruir la armada siria, ésta se redimió gloriosamente de su fracaso de 1967. Su nuevo prestigio refuerza la posición de Assad que ha cumplido la tarea que la ultra-izquierda hablaba todo el tiempo, sin jamás tratar de concretarlo.

Después del fin de las hostilidades, Assad practica una política dinámica a fin de evitar separarse de Egipto, pero debe hacer frente a una renovada oposición de parte de sus enemigos de izquierda que realiza esfuerzos para beneficiarse de Irak, donde se organiza un movimiento de resistencia, encargado de reagrupar a los Árabes hostiles a los compromisos de paz con Israel.

El destino de Assad y de su tendencia está ligado directamente al éxito o el fracaso del Plan Kissinger para el Medio Oriente.

Irak

El Ba’ath clandestino sólo había jugado un rol ínfimo bajo la monarquía Hachemita y no llega realmente a ser visible sino hasta cuando el general Kassem se toma el poder el 14 de Julio de 1958.

1

Entró en lucha dese el advenimiento del nuevo régimen contra los tres partidos que representan el apoyo popular de entonces de Kassem: el Partido Nacional-Democrático (socialista de izquierda), el Partido Comunista Iraquí, el Partido de la Independencia, fascista y ligado a Rachid Ali el-Gailani, el jefe de la revuelta pro-alemán de 1941 de los oficiales del “Palacio de Oro”.

Sin embargo rápidamente se crea una nueva división política cuando Kassem comienza a situarse como un rival de Nasser. Los baasistas, a su vez los unionistas terminan por hacer frente común con el coronel Aref (verdadero organizador del levantamiento del 14/7/1958), el Partido de la Independencia y Ali el-Galiani, pero Kassem disuelve el complot y aplasta con sangre el levantamiento unionista del general Chawaf à Mossoul, en Marzo de 1959.

Las Milicias Populares y el PC (que tenían en ese momento su congreso en la misma ciudad) jugaron un importante rol en la supresión del golpe unionista y desarrolla así su influencia. Kassem, es forzado a maniobrar y aceptar el 2 de Enero de 1960 autorizar los partidos, el favorece al naciente PC disidente (mientras que el Ba’ath y el verdadero PC se mantienen como ilegales).

Abdulkarim Kassem

El Zaïm (jefe) Kassem acumula fracasos, no pueden apoderarse de Kuwait en Junio de 1961, después debe hacer hecho frente a la revuelta de Mollah Barzani, en Kurdistan, donde su armada se empantana sin lograr resultados.

Baasistas y nasserianos, se benefician de los fracasos de Kassem, buscan conspirar contra el Zaïm y el 8 de Febrero de 1963, pasan a la acción. Disponen de escaso apoyo: un batallón blindado, algunos cientos de militantes baasistas, cuatro aviones MIG 17, otro el pequeño extra nasserista; pero actúan con una determinación salvaje, masacran a Kassem (delante de las cámaras de televisión) y forman una Guardia Nacional, dirigida por el general Hassan al-Bakr. Esta Guardia nacional, compuesta de jóvenes masacrando comunistas y progresistas que luego de un momento de hesitación (que les será fatal) acudieron a ayudar al Zaïm. Treinta mil militantes de izquierda fueron víctimas de la represión desencadenada por los baasistas luego de la victoria del levantamiento, la masacre es la obra de Ali Saad al-Saadi, jefe del ala derechista de los baasistas en Irak.

El nasserista Aref forma el Consejo Nacional de Comando de la Revolución, pero el Ba’ath parece el maestro y resulta el anfitrión con gran pompa de Michel Aflak, poco después de la victoria baasistas de Damasco, el 8 de Marzo de 1963.

Pero los baasistas están divididos entre aquellos de la Dirección Regional Iraquí, (ultra derechista de Saad al-Saadi y de Kazzar entran en conflicto con la Dirección Nacional de Aflak, que busca limitar sus ambiciones en vista de evitar un conflicto abierto con Aref.

Aref se beneficia de las disensiones baasistas y el 18 de Noviembre de 1963, disuelve la Dirección Regional del partido y su brazo secular, la Guardia Nacional, cuyos miembros jóvenes son poco tendientes a querer continuar sus operaciones de policía y no cesan de enfrentar al ejército regular. Por otra parte la ruptura entre Nasser y los baasistas provoca la cólera de los unionistas cuyos miembros apoyaran a Aref en su lucha contra el Ba’ath.

El 18 de Diciembre de 1963, Aref prohíbe todos los partidos, después de haber acabado con la mal coordinada resistencia de la Guardia Nacional (que los baasistas moderados no apoyan) y se afirma abiertamente sobre Egipto.

El 14 de Julio de 1964 él forma la Unión Socialista Árabe de Irak, destinado a ser el Partido Único del país, bajo el modelo de la Unión Socialista Árabe de Egipto y crea en Octubre de 1964 un Comando político único con Egipto que no tendrá resultados concretos, a su vez Aref no logra resolver el problema Kurdo, vacilando entre la guerra y las negociaciones.

Aref muere en un misterioso accidente de helicóptero (muy probablemente un sabotaje) el 13 de Abril de 1966. Su hermano lo sucede pero él no tiene alguna de sus cualidades y el régimen rápidamente se vuelve incapaz de hacer frente al creciente descontento.

En Julio de 1968, un golpe de los oficiales descontentos, sin gran coloración política, permite al Ba’ath acercarse al poder. Rápidamente los baasistas logran eliminar a sus asociados y aprovechan para tomar la totalidad del poder, mientras que el antiguo jefe de la Guardia Nacional el general al-Bakr se convierte jefe del Estado. Los baasistas de Irak, miembros del ala derechista del partido se enfrentan a los responsables sirios y le dan la bienvenida a Aflak que abandona Beirut para instalarse en Bagdad.

La policía política dirigida por Nazem Kazzar (el cual hemos visto en el rol de la liquidación de la izquierda iraquí en 1963) y la rama militar del Ba’ath, (dirigido por Mohammed Fadel y la agrupación de los oficiales miembros del partido) organizan un régimen del terror que elimina a la familia Takriti, particularmente influyente en el ejército. Es también por el terror que  se mantienen en el poder un minúsculo partido, a los sumo fuerte, de algunos cientos de miembros (aún menos, sin dudas que los de Siria), podemos creer, legítimamente que estaban perfectamente desconectado de las masas. El régimen, al principio contrario a los comunistas y a las URSS, termina por liquidar la disputa con el tratado ruso-iraquí, y con la entrada de dos ministros comunistas en el gobierno de la coalición progresista de Mayo de 1972.

El fallido golpe de Kazzar (termina con treinta y cinco ejecuciones  tras la muerte del Ministro de la Defensa el general Chahab que había sido tomado como rehén y es capturado por la policía comandados por Saddam Husein, durante su fuga a Irán) El 30 de Junio de 1973 en miras de parar esta evolución y encomendar el gobierno de Irak a la Dirección Nacional del Ba’ath y por tanto a Michel Aflak, cada vez más derechizado.

A pesar de la conclusión del Pacto de Acción Nacional el 17 de Julio de 1973 entre el Ba’ath y el PC, que buscaba la constitución de un Frente Nacional, la ala derechista baasista no resulta afectada por el fracaso sangriento de Kazzar. Como dirá el escritor Eric Roulleau, en un artículo titulado Irak a la sombra de las intrigas, en Le Monde el 20 de julio de 1973:

“Paradójicamente la eliminación de Nazem Kazzar contribuyó a reforzar el ala derechista del partido aun cuando el antiguó jefe de la seguridad refleja todavía la ideología. En efecto, los conservadores, incluidos los militares, recargaron sobre la izquierda –en particular a Saddam Hussein – la responsabilidad de los últimos eventos. Argumentando que todos aquellos que estuvieron vinculados al complot son considerados, más o menos, como los hombres de su devoción…

(foto Saddam)

Fueron utilizados para reforzar los poderes de la fracción civil y radical del Ba’ath  en detrimento del ejército.

Éste último…exigirá mantener una participación efectiva en el ejercicio del poder, una reorientación de la política interior en el sentido de firmeza contra los comunistas y los autonomistas Kurdos, y la política exterior, considerada como muy favorable a la Unión Soviética”

Un nuevo enfrentamiento de fuerza parece probable en Irak entre la tendencia nacionalista del Ba’ath y la izquierda a la sombra de Hussein, Bakr, centristas moderados que pueden jugar un rol decisivo en el conflicto. Pero la Guerra de Octubre provocó, de nuevo, cambios profundos. Irak anima el movimiento de resistencia y aparece como el centro de la resistencia a las negociaciones con Israel. Además, la ruptura parece  a punto de conducir a una nueva guerra, bajo el plano de las relaciones entre los Kurdos y el Ba’ath, todo permite a la ala derechista baasista reforzar rápidamente su posición. Aflak y sus amigos claramente no han dicho su última palabra en Irak.

Los otros países árabes:

Existen núcleos baasistas, a menudo clandestinos en cierto número de otros países árabes. Un grupo baasista ha sido desmantelado por la policía de Túnez en 1970. Los baasista fueron altamente activos en Jordania, incluso en el plano parlamentario, antes de su proscripción por el gobierno Real. Una acción clandestina sin embargo persiste allí. Existen a su vez pequeños grupos clandestinos en Egipto.

En el Líbano, en 1958, durante la guerra civil el Ba’ath juega un rol importante bajo la dirección de Abdel Medjid Rafi, que buscará en diversas ocasiones constituir un gobierno revolucionario contra el gobierno legal. Sin embargo la importancia del partido se mantiene limitada a pesar de que por la primera vez, se las arregló para obtener un elegido en las últimas elecciones, estos últimos son favorables a la rama iraquí del Ba’ath libanés, ellos a su vez están divididos en dos facciones rivales.

No se da durante la formación de la Resistencia Palestina la división por esta rivalidad, por lo menos entre dos de ellas:

-La Saïka, la segunda formación por importancia de la Organización de Liberación Palestina (después de Fatah), y está bajo el control completo de los baasistas de Damasco. Hasta la toma de poder por Assad, la Saïka ha constituido el apoyo esencial militar del ala izquierdista del Ba’ath Sirio.

-El Frente de Liberación árabe fue creado por Bagdad para ser una contrarrestar a la Saïka y demostrar el interés de Bagdad por la lucha palestina. Su importancia se encuentra muy limitada, pero nosotros podemos pensar que rápidamente pueden aumentar sus efectivos, en razón de su posición oposicional determinada en los procesos de negociación en curso. El Frente ya ha obtenido el apoyo del Frente Popular para la Liberación de Palestina del Doctor Habbasch.

François Duprat

(Texto aparecido en el suplemento n° 1 de La Revue d’histoire du fascisme, 1973 [?] y recuperado por Voxnr.com ).

(1) Para el nacionalismo revolucionario en el Estado nasseriano ver a Maurice Bardeché N del T.

– GRACIAS A VANGUARDIA NACIONAL POR ENVIAR EL  ARTÍCULO

TM

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