Georges Sorel: apóstol de la violencia

http://books.google.es/books/about/Georges_Sorel.html?id=-fv3_UCV43wC&redir_esc=y

Image(…) La así llamada ”crisis del marxismo”, si bien tuvo su epicentro en Alemania, impactaría de forma decisiva de manera bastante interesante en Francia, país en el que un marxismo todavía no arraigado en las masas y dividido en múltiples expresiones debía rivalizar con proyectos anarquistas, sindicalistas, blanquistas y jacobinos de reforma social. Pero pese a que gracias a muchos esfuerzos logró conformarse la unificación de los socialistas franceses bajo un partido socialista, sus limitaciones parlamentarias impedirían una actuación más determinante en contra de la Tercera República, un régimen decadente acosado por resonantes casos de corrupción. Ante unas masas cada vez más claudicantes en sus aspiraciones revolucionarias y frente a un partido socialista cada vez más reformista en su lógica parlamentaria, a principios de siglo XX surgirá en Francia el Sindicalismo Revolucionario, el que se presentará a si mismo como una última esperanza para la conquista de un cambio auténticamente radical en la sociedad, y que aquel epresaba ”un grado de descontento que el sistema republicano vigente no podía admitir” (Stone, 1985: 325). De igual manera, esta coyuntura en el desarrollo histórico francés y europeo posibilitará la aparición de Georges Sorel como uno ”de los grandes profetas de la época de las democracias de masas en un mundo agitado” (Mayer, 1961: 87).

En este sentido, es posible que el principal mérito de Georges Sorel haya sido el de tratar de elaborar a partir de los elementos del materialismo histórico una teoría de la violencia y de la guerra cuya originalidad e importancia en modo alguno han sido menoscabas por el paso del tiempo. Es necesario reconocer entonces que si bien la contribución soreliana a la teoría política se sitúa en el contexto de las luchas sociales ocurridas en Francia a principios de siglo, como bien podrá desprenderse luego de los escritos de Lenin  y, todavía más, de Gramsci (por no hablar también de los del Che Guevara), ésta ha termindo por influenciar en gran medida en las posteriores generaciones de marxistas. La violencia entendida como un acto de guerra enaltecedor de los principios fundamentales del alma humana, la huelga general vista como dis-parador de la praxis revolucionaria y el mito entendido como faro movilizador del movimiento obrero hacia su destino de liberación son todos elementos que, con el tiempo, han calado hondo tanto en la teoría socialista como en el pensamiento y las prácticas de las masas de trabajadores. De acuerdo con este primer planteo, el objetivo central de este trabajo será el de indagar en las características, las causas y las circunstancias que motivaron en Sorel la creación de una auténtica teoría de la violencia a partir de la utilización masiva del mito de la huelga revolucionaria. (…) si bien la compleja combinación de elementos racionalistas y antirracionalistas generan inocultables dudas acerca de la efectiva adhesión de Sorel a los principales lineamientos teóricos del marxismo, el tono de sus indagaciones y el tenor de sus críticas lo sitúan claramente como uno de los protagonistas de los avatares sociales y políticos de su época. Aunque la relevancia de Sorel adquiera su máximo sentido dentro de las problemáticas que surcaron al movimiento obrero francés entre fines del siglo pasado y principios de éste, no por ello se podrá desconocer el tremendo influjo adquirido por su teoría más allá de la geografía de la Tercera República.

El peso de sus críticas hacia la socialdemocracia aleman como mejor ejemplo de lo que en general eran los partidos socialistas de la época, sumado a su íntima vinculación con intelectuales de la talla de Benedetto Croce y Antonio Labriola en Italia y la profunda adhesión generada por el movimiento sindicalista revolucionario en España son suficientemente representativas de la proyección internacional alcanzada por sus ideas y por su relevancia hacia el interior de los debates suscitados entre las distintas corrientes de la izquierda europea. Debates que, como en el caso de los manifestados en el seno de la Segunda Internacional, vivieron su más alto nivel de desarrollo en relación a la utilización de estrategias reformista o revolucionaria como conquista del socialismo.

Pero la influencia de Sorel no solo se haría sentir sobre el conjunto de los trabajadores de Francia o de Europa. Ideas tales como las del sindicato como único ámbito obrero todavía no contaminado por los valores burgueses, de la violencia revolucionaria como única manera posible de terminar con las injusticias del capitalismo, y de la utilización del mito como el último y mayor elemento instigador para la acción subversiva de ls masas, tuvieron asimismo importantes consecuencias en la conformación definitiva del movimiento obrero latinoamericano y, particularmente, del argentino.

Para Georges Sorel el visceral rechazo hacia el parlamento y hacia los partidos socialistas (y, en particular, hacia la social-democracia) convertía a estas instituciones en formas sacralizadas propias del capitalismo y de la democracia de su época, en simbolos del estado de degeneración absoluta a la que se había llegado a causa de la molicie y de la corrupción de las clases y sectores dominantes. Por el contrario, la concreta decadencia de Occidente hallaba su contraposición en Sorel en el elogio constante (y por momentos exacerbado) de los aspectos naturalmente espontáneos y combativos de una clase proletaria destinada a salvar al mundo de la perversión burguesa. (…) El estilo ciertamente caótico de la obra de Sorel, sus constantes cambios ideológicos y la reiterada aparición de conceptos contradictorios en varios de sus trabajos dificulta en gran medida el intento por realizar un estudio sobre los mayores aportes de este intelectual a la filosofía política. Sin embargo, y pese a las distintas (y no pocas veces opuestas) posturas ideológicas sostenidas con igual vigor a lo largo de su vida, este trabajo se centrará sobre todo en el período en que Sorel más abogó por el desarrollo del marxismo y del sindicalismo revolucionario. Por dicho motivo, y para encarar el análisis crítico de los principales componentes de la teoríá soreliana, la primer parte de esta investigación se centrará fundamentalmente en el análisis conceptual de su obra Reflexiones sobre la violencia (1906)(…)

Así en primer lugar se abordarán cuestiones de indole general relacionadas con los lineamientos  centrales del pensamiento político de Sorel: su vinculación con la teoría marxisa, su reconceptualización de la filosofía de Vico, su crítica al racionalismo, su rechazo a la estrategia socialdemócrata y, finalmente, su apoyo al sindicalismo revolucionario. En segundo lugar, se analizará la articulación de los tres pares contrapuestos de conceptos que conforman la unidad teórica de las Reflexiones sobre la violencia: fuerza-violencia, huelga política-huelga general revolucionaria y utopía-mito, intentando además establecer relaciones tanto con las variadas expresiones y los distintos debates suscitados hacia el interior de la teoría marxista como con otras corrientes filosóficas o políticas de relevancia comprobada a la hora de forjar la doctrina del sindicalismo revolucionario. Por último, y a manera de conclusión de esta primera parte, se resaltará especialmente la utilización por parte de Georges Sorel del mito como elemento simbolizante de la ”guerra social” llevada a cabo por el proletariado en oposición a la burguesia y, por lo tanto, como factor antitético a los distintos valores burgueses creados por la racionalidad imperante en tiempos de la modernidad. (…)

La influencia del principal teórico del sindicalismo revolucionario fue relevante no sólo por su predicamento en las filas de la izquierda sino también por su llegada a los cuadros políticos e intelectuales de la derecha quienes, fascinados por sus ideas vanguardistas, no dudaron en apropiarse de varios de sus conceptos, llegando incluso a redefinirlos de acuerdo a sus propios intereses. Debido a esto, y frente a esta apropiación de Sorel por parte de la derecha nacionalista y conservadora (apropiación, para que negarlo, también favorecida en su ambiguo derrotero intelectual), lo que se pretenderá aquí es efectiar el rescate de la marginación (cuando no directamente del olvido) de un teórico que, aunque sin ser considerado como uno de los grandes protagonistas en la historia del pensamiento socialista (por lo menos, no a la altura de Lenin, Rosa Luxemburgo, o Georgy Lukacs, por sólo citar a unos pocos) contribuyó, y de una manera sumamente original, a su redefinición conceptual en un momento en el que la llamada “crisis del marxismo” hacía desear, en muchos, un inocultable deseo de “muerte del marxismo”. Por último, la recuperación crítica de algunos de los más importantes conceptos de Sorel, como los relacionados con la organización de los sectores populares en aras de la conquista del poder, cobra hoy una inusitada vigencia, tanto más cuanto que por primera vez en mucho tiempo comienzan a aparecer novedosos movimientos sociales que, en su articulación con organismos sociales, partidarios, y de derechos humanos, crean la incipiente pero esperanzadora creencia en una transformación social beneficiosa para toda la humanidad.

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