El Islam-(erican)-ismo

El ‘Islam amerikano’ y la estrategia de la confusión


 

Imatge

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http://usuarios.multimania.es/resistencia/islamamerikano.htm

Como es público y notorio, RESISTENCIA ha mantenido desde los primeros números de su revista de información, crítica y oposición, y hasta el final de su andadura editorial, la necesidad perentoria de articular una estrategia antimundialista y antiimperialista que tenga en cuenta dos factores político-culturales que poseen para nosotros un valor central e irrenunciable: la concepción de Eurasia como un todo geopolítico y estratégico, y la consideración del Islam tradicional, identitario y revolucionario ejemplarmente encarnado por la República Islámica de Irán como el único y último bastión de resistencia frente a la homogeneización mundialista; y todo ello en el marco de una Geopolítica de la Liberación que tenga en el “Dialogo de civilizaciones” (no en su choque y conflicto como quieren los sionistas-estadounidenses) un modo correcto de solventar diferencias y establecer líneas de entendimiento orientadas al establecimiento de un auténtico Frente de los pueblos, capaz de enfrentarse con garantías a los agentes del imperialismo y sus cómplices.

 

Mantener esta estrategia -que no hemos inventado nosotros y que no hace mucho defendían los confusionistas de aquí y de fuera- no nos ha hecho precisamente simpáticos a los ojos de los agentes sistémicos de servicio que nos han flanqueado desde nuestro nacimiento. No nos ha importado, a pesar de que hayan intentado laminar y bloquear nuestra concepción político-estratégica.

 

Sin embargo, desde hace algunos años, exactamente desde la caída del bloque soviético, los confusionistas , camuflados bajo mendaces ropajes antimundialistas no han hecho más que oscurecer a ojos de los elementos más conscientes de nuestros pueblos la toma de una posición clara, neta y rotunda contra el ÚNICO imperialismo superviviente de la guerra fría, los Estados Unidos.

 

Según sus teorías, los Estados Unidos serían efectivamente el “enemigo principal”, pero no habría que olvidar aspectos secundarios de la “contradicción” (echando mano en esto de la jerga marxista que siempre han despreciado y combatido). Uno de estos “aspectos” sería el “islamismo” que no debería ser considerado como un verdadero enemigo del judeoamericanismo sino “su principal aliado o herramienta de guerra en una estrategia común de hostigamiento a Europa”. Para demostrar su tesis cuentan con elementos extraídos de la realidad que manipulan y tergiversan a su antojo sin percatarse en muchas ocasiones que son ellos mismos los que quedan al descubierto cuando acumulan -hoy de nuevo como ayer- pretextos y coartadas para su elección reaccionaria.

 

Todo vale, para ellos, desde las verdades a medias hasta las más soeces mentiras, desde el uso de los “análisis científicos marxistas”, hasta las profecías de Nostradamus, desde las Doctrinas estratégicas de la OTAN, hasta los mensajes marianos. Lo mezclan todo, no para conseguir esclarecer la realidad, sino para ennegrecer aún más el compromiso de los verdaderos militantes antimundialistas contra el imperialismo yankee.

 

Nada más sencillo que tomar la parte por el todo o presentar como existente lo que no tiene presencia real, porque cuando hablan de Europa ¿a qué Europa se refieren? ¿Cuándo defienden a Rusia del “acoso” islamista de qué Rusia hablan? Los hechos son tozudos: Europa occidental es el pilar europeo de la Alianza Atlántica, tal como reza el Tratado de Maastricht, por lo tanto cuando saltan en defensa (siempre en posiciones defensivas… es lo suyo) de Europa, suponemos que se trata de “esta Europa”, ¿o no?

 

Cuando en otra de sus variaciones más habituales -si bien poco exitosa- denuncian “el peligro alemán” como IV Reich neoimperial y bundesbankero, ¿se refieren a una nación fantasmal, inventada, o a uno de los países centrales del proyecto capitalista de Maastrich, es decir de “Europa” concebida como mercado en expansión? Cuando se comprometen en la defensa de Rusia amenazada en su flanco sur por bandas mercenarias, ¿de qué Rusia hablan? ¿De la del agente norteamericano Boris vodka Yeltsin, que precisamente recibió en las últimas presidenciales el apoyo entusiasta de los nacionalbolcheviques rusos, esos que hasta hace nada ponían cachondos a nuestros neofachistas ibéricos?

 

Los confusionistas señalan con relación a los recientes incidentes en Daguestán, no sin razón, al Estado turco como principal alentador de los “terroristas islámicos”. Pero en sus delirios van más allá implicando a la República Islámica de Irán en el sostenimiento de las guerrillas caucasianas. No es la primera vez que confunden a sabiendas de que lo hacen, después de todo esta es su misión.

 

Manipulan e intoxican a destajo, pues se “olvidan” de resaltar que ha sido el ejercito turco -genuinamente americano- el que ha tomado sobre sí la misión histórica de combatir cualquier tentativa de islamización social dentro del estado kemalista: ¿por qué razón apoyarían una supuesta revuelta islámica en el Cáucaso?

 

Turquía ha sido y es un tradicional enemigo de Rusia; y Turquía es un puntal de la Alianza Atlántica en dirección al Asia Central, que precisamente ha sido definida en la reciente cumbre de Washington como zona de interés estratégico euroatlántico. Allí están las reservas petrolíferas del mar Caspio y sobre todo de allí nace el proyecto de un gigantesco oleoducto que recorrería Turquía, excluyendo a Rusia y a… Irán, país ribereño del Caspio, llegando a Europa a través de Albania y… Kosovo, hoy protectorado OTAN, tras la Guerra virtual de los Balcanes. ¿casualidad?

 

También la prensa oficial resalta la presencia desde hace algunos años de adoctrinadores wahabbitas procedentes de Jordania y Arabia Saudí, lo que para los estrategas de la confusión “demuestra” el papel llamado fundamentalismo islámico en la guerra secreta contra la Santa Rusia de Yeltsin, cuando en realidad demuestra la corrección de nuestra línea estratégica que ve en el Islam revolucionario ejemplarmente encarnado por la República Islámica de Irán el verdadero enemigo de los Devoradores del Mundo: Estados Unidos, Israel y sus aliados.

 

¿Que es el wahabbismo? Pues una especie de secta infame, puritana, literalista, rigorista y farisaica que tiene en la monarquía saudí su principal valedor, una dinastía impuesta por los imperialistas británicos que se ha arrogado la misión no sólo de representar conscientemente el papel de aliado fiel y sumiso del imperialismo angloamericano sino el de guardianes de los Santos Lugares. Resulta difícil olvidar en este sentido de que eficaz manera han cumplido estas misiones, especialmente la última cuando en los años ochenta masacraron a cientos de peregrinos iraníes ante la mirada estupefacta y horrorizada de la opinión pública mundial.

 

¿Contra quien se dirige esta secta y ortos grupos extremistas sunníes apoyados y financiados por la CIA, Arabia Saudí y los servicios de inteligencia de ciertos países como Pakistán? Un simple vistazo al mapa nos daría una idea del orden de “prioridades” de este Islam amerikano.

 

Los vemos perfectamente instalados en los países del Golfo, las petromonarquías despóticas que aplican estrictamente la sharia musulmana, ante el silencio amigo del occidente plutocrático. Los vemos luchando y venciendo a otras facciones -gracias al apoyo americano-paquistaní- en el atormentado Afganistán. Allí se les denomina eufemísticamente “talibanes”, es decir “estudiantes de teología”, lo que en realidad es un nuevo engaño: ¡cada casa de Afganistán debería ser una escuela coránica para acoger y enseñar a tal cantidad de “estudiantes”!! No debería ser un secreto para nadie de que se trata evidentemente de grupo mercenarios armados y teleguiados por Pakistán, autofinanciados con el cultivo y tráfico a gran escala de opiáceos, embrutecidos con su consumo y en guerra permanente contra Irán, uno de los países más comprometidos en la lucha contra la droga a nivel mundial como ha reconocido recientemente la ONU. El propio Pakistán, que no es un Estado islámico, no duda en utilizar seudoislamistas como agentes provocadores de su política de agresión como se ha visto en sus últimos escarceos fronterizos contra la India. Además existe allí una importante minoría shiíta que es masacrada habitualmente por grupos extremistas sunnitas bajo cobertura policial pakistaní. No en vano estos grupos dicen “luchar” contra los tres satanes: USA, Israel e.. Irán. Increíble.

 

Irak, país fronterizo con Irán, cuyo sátrapa gobernante intentó acabar a sangre y fuego con la incipiente revolución jomeinista, durante la guerra impuesta que causó cerca de un millón de víctimas, a pesar del embargo decretado por sus antiguos amos occidentales no deja de apoyar hoy a un grupo de bandidos autodenominado muyiadhines del pueblo seudoislámicos y seudoizquierdistas más conocido como los munafikun: los “hipócritas”.

 

Turquía es otro estado fronterizo que en su perversión no sólo derriba gobiernos legítimamente constituidos disolviendo partidos legales, sino que mantiene estrechos lazos militares con la Entidad Sionista, y no se priva esporádicamente de provocar a Irán atacando sus puestos fronterizos.

 

Si a esto se une la constante predisposición agresiva del Estado pirata judío frente al gobierno de Teherán (incluso Israel ha llegado a proteger y financiar a algunos líderes contrarrevolucionarios en la revuelta estudiantil del pasado mes de julio en la universidad de la capital persa) tendremos un cuadro político y geopolítico bastante aproximado de lo que está ocurriendo.

 

Asfixiar, provocar, tergiversar y agredir militar y económicamente a la República Islámica de Irán es el objetivo final de la estrategia terrorista de los Estados Unidos de Israel. Los grupos mercenarios seudoislamistas no son más que la cortina de humo con la que se quiere distraer a las fuerzas del Puro Islam y a la opinión pública europea del papel de baluarte antiimperialista y antimundialista de Irán

 

No contra Europa, como afirman capciosamente los estrategas de la confusión, menos aún contra la Entidad sionista ilegal, por supuesto en ningún modo contra los Usa aliado-protector de la dinastía Saud y otras petromonarquias, de los narcotalibanes, de Turquía y de Pakistán, por no hablar de Marruecos, Egipto y Jordania.

 

No. Los confusionistas no pueden ignoran que estos auténticos representantes del Islam amerikano, tal como fueron bautizados por el mismo Jomeini, están entrenados, financiados y fanatizados para ser una quinta columna contrarrevolucionaria dentro del Islam específicamente dirigida contra la República Islámica de Irán.

 

No es un modo de actuar ni nuevo ni extraño por parte del Imperialismo judeoamericano. En uno de los cuadernillos recientemente editado por nosotros se recuerda de qué manera los estrategas de la guerra no ortodoxa dirigida contra la URSS supieron buscar los puntos débiles interiores del enemigo comunista internacional.

 

 

 

“Creo que no debemos subestimar la importancia de la disputa que hoy separa a la Unión Soviética de China (…) esta contradicción se convierte por contra en un motivo de debilidad si se es capaz de denunciarla y de instrumentalizarla.”

 

(V.Vinciguerra, “La guerra contrarrevolucionaria y la estrategia de la tensión”)

 

 

 

Mutatis mutandis, allí donde pone Unión soviética dígase Irán y donde China, Arabia Saudí. Porque, es evidente que Estados Unidos se cuidará siempre de aparecer como un nuevo “cruzado”, pero también es evidente que los arrogantes no pueden olvidar ni perdonar que la revolución jomeinista los derrotó y humilló en al menos cuatro ocasiones: el derrocamiento del Sha, la resistencia victoriosa contra la guerra impuesta por el régimen baasista de Irak, durante la crisis de los rehenes y ante la falta de unidad occidental frente al embargo unilateral decretado por los USA.

 

En efecto, es completamente falso y tendencioso dar la imagen como hacen los estrategas de la confusión de una “alianza” entre los Estados Unidos y el Islam dirigida contra Europa. Estados Unidos no precisa “aliarse” con estos pequeños grupos extremistas mercenarios para tener a Europa uncida a su yugo. Tampoco a Rusia donde existe un hombre fiel a sus designios y a los del FMI, ¿qué interés tendrían los USA en laminar la autoridad de vodkaYeltsin y de las mafias neoliberales que gobiernan el Kremlin?

 

La guerra en el Cáucaso, puesta de actualidad por el conflicto daguestaní tiene razones históricas que van más allá del actual “choque de civilizaciones” querido por los USA. La razón de la inestabilidad en la zona no es el Islam, ni siquiera la presencia minoritaria de algunos predicadores wahhabbitas. Las razones son más profundas.

 

En primer término, ha sido la acción de los rusos en la zona con una política genocida que se remonta a los zares y que encuentra su expresión más horrible en la práctica criminal estalinista la que ha provocado siempre la reacción armada de estos pueblos. Rusia ha visto en el Cáucaso un área estratégica para sus ambiciones expansionistas, sin importarle lo más mínimo que las poblaciones allí asentadas pertenecieran a culturas nobles, guerreras, indómitas con fuertes lazos con su tierra y un ansia ilimitada de libertad. No el pueblo ruso, que en todos estos episodios es inocente, sino sus dirigentes deberían hacer un acto de remisión sobre su comportamiento.

 

En segundo lugar, ya ha sido destacado el papel geoeconómico crucial que para los interese euroatlánticos tiene aquella zona en vistas a la obsesión histórica de los USA: dominar todas las fuentes de materias primas y recursos energéticos sin intervenir militarmente en primera persona para no mostrase ante la opinión pública como lo que son: piratas monopolistas opresores.

 

En tercer lugar, pero no menos importante, el apoyo más o menos encubierto a los mercenarios seudoislamistas contribuye aún más a dar una imagen del Islam, que los confusionistas asumen sin rubor, de una especie de religión de fanáticos irresponsables capaces de decretar una Yihad contra todo el pueblo ruso, incluidos los atentados criminales en Moscú, sin prever que la respuesta militar rusa alcanzará a toda la población caucasiana tan inocente como el pueblo ruso de estos manejos.

 

En realidad, un dirigente islámico responsable en ningún modo puede decretar una guerra santa contra la población civil ni menos aún hacerla si la propia comunidad de los creyentes a la que se defiende con la praxis del Yihad puede padecer sufrimientos inútiles. Pensar que los atentados terroristas de Moscú son obra de islamistas caucasianos es algo que ni siquiera los estrategas de la confusión y sus cómplices están en condición de asumir.

 

Parece más que evidente que tanto la supuesta Yihad daguestaní como las masacres de Rusia pueden inscribirse en una tipo específico de “estrategia de la tensión” que en estos momentos cruciales para Rusia – inmersa en una crisis total- puede servir de pretexto al inquilino del Kremlin para algún procedimiento de necesidad o incluso para proclamar el estado de emergencia, dada la escasa credibilidad de su política y el presumible avance electoral de las fuerzas de oposición, especialmente el partido comunista.

 

El papel que en dicha estrategia juegan las masacres de civiles inocentes e indefensos y el contexto de guerra psicológica en la que se inscriben ha sido puesto de manifiesto por nuestro camarada Enzo Vinciguerra en el documento antes citado.

 

Tal vez no sea del agrado de ciertos confusionistas antiislámicos detenerse demasiado en estos temas habida cuenta que ciertos elementos próximos a los confusionistas de derecha aludidos apoyaron la candidatura de Yeltsin en las últimas elecciones presidenciales. Nos referimos especialmente a los grupos panrusos, nacional-patrióticos y nacional-bolcheviques, por no hablar de los ultraderechistas de la Unión Nacional Rusa de Barkhasov, que incluso han pasado directamente ha desempeñar un papel ridículo como policías auxiliares del régimen ruso. Es evidente que estas realidades deben quedar disimuladas en un contexto de desinformación más amplio.

 

Sin embargo, no podemos seguir callando sobre la actitud de ciertos antimundialistas -o que dicen serlo- que desde hace bastante tiempo proclaman su antiamericanismo de papel, mientras enfangan la verdad de aquellos países y movimientos que son vanguardia de la resistencia frente a las fuerzas de la arrogancia y de la opresión mundial, como los heroicos mártires de la revolución jomeinista, los pashdrán iraníes, los hezbollahi del Libano, la Yihad Islámica, Hamás y tantos héroes anónimos que han luchado y luchan contra el Sionismo y el Imperialismo yanqui.

 

Autores, corrientes, colectivos e instituciones que constituyen en sí mismos una gigantesca diversión estratégica y que intoxicando, confundiendo y manipulando los elementos de la realidad global, tomando la parte como todo y sirviéndose de una amalgama seudointelectual de medias verdades y mentiras completas impiden a los verdaderos antimundialistas una percepción clara, distinta y revolucionaria de los acontecimientos más recientes de la historia.

 

Se trata de elementos variopintos de distinta extracción política e incluso de enfrentadas tendencias filosóficas pero con un común denominador: evitar que el carácter opresivo, represivo y criminal de los Estados Unidos de Israel y de sus cómplices internacionales suscite en las masas populares concienciadas de Europa una corriente de solidaridad revolucionaria y antiimperialista que reconozca en la República Islámica de Irán el único y último baluarte contra las Fuerzas de los devoradores del mundo, no negando el carácter y la naturaleza de la acción imperialista como tal sino extendiendo hacia otros una cuota de responsabilidad y desviando literalmente la atención de estas masas del verdadero problema: la dependencia total, absoluta, incondicional de los pueblos de Europa respecto al gigante norteamericano que controla indirectamente a través de sus instituciones políticas, económicas, financieras y militares las relaciones supuestamente libres y soberanas de los gobiernos europeos.

 

No se trata de un fenómeno nuevo como ya hemos dicho. La novedad consiste en que muchos de estos grupos llegan incluso a echar mano -como señalamos más arriba- de la jerga dialéctica marxista-leninista -precisamente ellos que del antimarxismo hicieron casi una religión- para dar una apariencia lógica-filosófica a su discurso. La mecánica de este seudodiscurso es simple: partiendo de la base de que los Estados Unidos son el “enemigo principal” (aspecto principal de la contradicción) y que un mal definido “Islam” es el “enemigo secundario” de Europa (de la suya, claro), la “alianza” entre ambos está servida según su teoría. Europa debe revivir el espíritu de las cruzadas contra la barbarie sarracena para luchar contra los USA. Siguiendo con su sedicente razonamiento pero aplicándolo a escala menor las elecciones reaccionarias y objetivamente proamericanas encuentran su justificación en un antagonismo inexistente (el suyo) contra los USA.

 

Por ello, para dar un ejemplo, una alianza táctica con los Estados Unidos o con su submarino británico no se debe excluir. para frenar el expansionismo alemán (sic) el supuesto IV Reich armado por el Bundesbank, en un primer momento, y dependiendo de las neuras nacionales de cada uno, para luchar contra los separatismos nacionalistas locales “armados” y financiados” – quién sabe cómo – por el nuevo imperialismo teutón.

 

La propia “inmigración” extraeuropea no se contempla ya como un peligro social a causa de un mestizaje o una polución cultural. Ni se ve como una consecuencia más no sólo del neocapitalismo globalizado, sino también del reflujo expansionista de las principales potencias coloniales europeas y de los importadores de mano de obra barata. Ahora, los estrategas de la mentira, del fraude y la confusión señalan como el verdadero peligro a las masas de inmigrantes musulmanes en Europa que querrían reconquistar occidente de nuevo fundando sendas repúblicas islámicas en cualquier barriada suburbial de la Europa blanca, cristiana, opulenta y judaizada, simple colonia cultural de los Estados Unidos.

 

No en vano las movilizaciones de los frentes y movimientos de derechas no se producen más que contra la creación de mezquitas en las zonas de población inmigrante de religión musulmana. Que nadie busque movilizaciones ni protestas cuando se inaugure una nueva sinagoga -pagada por los contribuyentes indígenas- o una nueva logia masónica, ni ante la cada vez más numerosa presencia de sectas y templos fundamentalistas protestantes, que al socaire de la inmigración latinoamericana (donde su propagación obedece a las necesidades estratégicas del Pentágono) van extendiendo una red de devotos del imperialismo cultural anglosajón de matriz judaica y de contenidos alienantes e insolidarios.

 

A nadie se le escapa que la mayor parte de los “estudios” que tienden a querer demostrar la improbable alianza yanki-islámica tienen una especial connotación católico-tradicionalista, generalmente francesa donde esta corriente integrista es fuerte y constituye un elemento esencial de algunos movimientos políticos como el Frente Nacional de Le Pen, que por lo demás nunca ha despreciado otros contactos menos “eclesiales”: secta Moon, francmasonería, lobbies sionistas, etc…

 

En este caso particular se unen el hambre con las ganas de comer. Editoriales y asociaciones que proclaman la “cruzada contrarrevolucionaria del libro” (sic) no podían por menos que lanzar las más fangosas acusaciones contra cualquier cosa que les suene a Islam y a revolución islámica. Y no sólo ellos, los catho-tradis, se unen a la ceremonia de la confusión. También las corrientes laica-humanistas-progresistas-anticatólicas se aplican en identificar y amalgamar “enemigos”. Y esta sí que es una extraña alianza, sobre todo cuando sus aberrantes teorías coinciden casualmente con los Conceptos estratégicos de la Alianza Atlántica que concibe a los países euromediterráneos aliados como avanzada político-militar frente al “integrismo islámico”.

 

De momento carecemos de pruebas fehacientes para denunciar una posible manipulación psicológica directa por parte de los aparatos de información atlánticos sobre estos antiislamistas de servicio. De momento…

 

Sin embargo no nos cabe ninguna duda de que entre los estrategas de la confusión y los servicios de información de los estados euroatlánticos ha existido siempre una “convergencia técnica” y que en el caso de este antiislamismo confuso y difuso de hoy existe una “inteligencia táctica” análoga a aquella que une al “Islam amerikano” wahhabbita con los interés sionistas americanos en el Oriente Próximo en función objetivamente antiislámica, antishiíta y antiiraní

 

RESISTENCIA, fiel a sus principios, denunciará siempre la PROVOCACIÓN allí donde ésta se manifieste y luchará, dentro de sus escasos medios, para que los PROVOCADORES no triunfen, llamando a todos los antimundialistas sinceros y revolucionarios de Europa a la articulación y concentración de todas nuestras fuerzas en un lo más amplio posible FRENTE DE LOS PUEBLOS cuyo referente político y geopolítico, espiritual y militar no puede ser otro que la República Islámica de Irán único y último baluarte contra el Monoteísmo del mercado y el fundamentalismo sionista-americano.

 

 

POR LA UNIDAD POLÍTICA EN EL

FRENTE DE LOS PUEBLOS

 

POR EL DIALOGO DE LAS CIVILIZACIONES

 

POR UNA GEOPOLÍTICA DE LA LIBERACIÓN

 

POR LOS OPRIMIDOS, POR LOS EXPLOTADOS

 

POR LA PAZ Y POR LA LIBERTAD

 

POR LA JUSTICIA Y LA DIGNIDADImatge

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