Los judios traficantes de esclavos

 

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Imatge

Judíos dominaron el tráfico de esclavos en el mundo occidental

 

LOS JUDIOS TRAFICANTES DE ESCLAVOS

por Nation of Islam

Los judíos han tratado de aprovechar en propio beneficio el justo resentimiento que tienen los negros de Estados Unidos contra los blancos, por los siglos en que fueron sometidos a la esclavitud primero ya la discriminación racial después. E l imperialismo judío explota cualquier coyuntura favorable para poder controlar y manejar a los gentiles en beneficio de sus planes secretos de dominio. Durante siglo y medio trabajaron los israelitas en beneficio de los Estados Unidos para usar el poderío de esta nación en beneficio de los intereses del imperialismo israelita en otros países y en el mundo entero. Los Estados Unidos se han convertido así en perros de presa de la nación de Israel.

Pero ahora que el judaísmo ha podido establecer estados dependientes en su totalidad de la alta finanza donde su dominio es absoluto e indiscutible de los Estados Unidos, donde su dominio, siendo grande, no es ni absoluto ni totalitario; y con la ingratitud que los caracteriza, los judíos traicionan ahora a esta nación que los ha ayudado como ninguna otra a conseguir el dominio mundial; aunque la siguen usando todavía, cuando necesitan su apoyo en beneficio del Estado de Israel o de cualquier otra empresa judaica. Sin embargo, en Estados Unidos los judíos han trabajado para lanzar a los negros contra los blancos con el fin de alentar la guerra de razas, debilitar a este país, pero principalmente, para controlar y manejar a los negros con el fin de consolidar el dominio judío en los Estados Unidos, presentándose los israelitas como libertadores y defensores de la población negra de esa nación, Pero es evidente que por muy justo que sea el resentimiento de los negros contra los blancos por los años de esclavitud y discriminación, sería un desastre para ellos mismos y para el resto de la humanidad que los negros se dejen conquistar y dominar por los imperialistas judíos que hipócritamente han dado en fingirse, desde la Guerra de Secesión, como sus libertadores y sus amigos, ya que han sido dichos israelitas, los peores explotadores de la población negra y los principales responsables de la esclavitud que sufrieron, como lo voy a demostrar con pruebas irrefutables después de hacer una historia del tráfico judío de esclavos. La Jewish Encyclopedia (Enciclopedia Judía), en su vocablo “SLAVE-TRADE” o sea “COMERCIO DE ESCLAVOS”, dice lo siguiente:

“En un principio, el tráfico con esclavos judíos estaba prohibido, pero parece que no había ninguna restricción legal( judía), para la Compra y la venta de esclavos gentiles- Con la dispersión de las naciones en Europa y el conflicto surgido entre los arios (1) y los católicos en España por motivos religiosos, los judíos tuvieron la oportunidad de surtir de esclavos a los unos y a los otros”

En Italia “En tiempos del Papa Gregorio el Grande (años 590 a 604), los judíos se

HABlAN CONVERTIDO EN LOS PRINCIPALES MERCADERES EN ESTE TRAFICO” (DE

ESCLAVOS) …Jacobs ha indicado, que los esclavos británicos puestos a la venta en e l

mercado romano estaban en manos de mercaderes judíos” (Jacobs Jews of Angevin

England, página 5).

Y continúa afirmando la Jewish Encyclopedia, esta obra judía de indiscutible

valor, lo siguiente:

“Con el surgimiento del Islam se presento a los judíos la gran oportunidad de

abastecer al mundo cristiano con esclavos musulmanes ya su vez, de abastecer a l

mundo islámico con esclavos cristianos; e Ibn Khordadh-beh en el siglo noveno

describió los dos caminos por los cuales los mercaderes judíos de esclavos llevaban

esclavos del occidente al oriente y del oriente al occidente”.

“De acuerdo con Abraham Ibn Yakub, los judíos bizantinos regularmente

compraban eslavos en Praga para venderlos como esclavos” …”Muchos

indudablemente de los judíos españoles debieron su riqueza al comercio de esclavos”

…”Los judíos de Verdun (Francia) por el año de 949, compraban esclavos a su vez para

venderlos en España” …La Iglesia repetidamente protestó contra la venta de

cristianos a los judíos (como esclavos); la primer protesta ocurrió en el año de 538. En

el Tercer Concilio de Orleans se aprobó un decreto prohibiendo a los judíos poseer

sirvientes o esclavos cristianos y esta prohibición fue repetida una y otra vez en

distintos concilios, como el de Orleans del año 541, el de París del año 633, el Cuarto

Concilio de Toledo del año 633, los Concilios de Szaboles año 1092, de Ghet año 1112, de

Narbonne, año 1227, de Beziers año 1246″ …(2)

Estas prohibiciones tan repetidas en los distintos concilios indican que a pesar de

ella los judíos reincidían en la posesión y compra venta de esclavos cristianos. En e l

Islam también se llegaron a publicar leyes prohibiendo a los judíos tener esclavos

musulmanes y dedicarse a su venta, pero siempre los israelitas lo mismo que en l a

cristiandad, pudieron burlar las leyes prohibitivas y seguirse enriqueciendo con la

más criminal de las explotaciones del hombre por el hombre existente en la historia de

la humanidad. El dirigente israelita Rabino Jacob Salmon Raisin, escribiendo sobre

los judíos de Hungría en el siglo décimo, dice:

“Como en OTROS PAISES, ellos se dedicaban al comercio, especialmente con

Bohemia, agarraban esclavos NO judíos”(13), Es decir gentiles.

Siendo el comercio de esclavos un tradicional negocio de los judíos, siempre

hacían lo posible de obtener permiso de los monarcas gentiles para vender y comprar

esclavos. Entre las concesiones que obtuvieron en el ímperio de Carlomagno durante e l

reinado de Luis el Piadoso, figuraba la de poder comprar y vender esclavos paganos. (4).

Esta y otras concesiones fueron fáciles de obtener del Emperador Luis, ya que quien

realmente gobernaba durante su funesto reinado era la Emperatriz Judith de quien e l

historiador francés Guy Breton dice que fu una hermosa joven israelita, que entró de

criada al servicio del Emperador al que atrapó con su belleza, convirtiéndose primero

en concubina del monarca y después obteniendo de éste, al que dominaba

completamente, que se casara con ella haciéndola Emperatriz del gran Imperio

Carolingio,

Al que está judía trató de gobernar, ante la indignación y escándalo de la nobleza

y del pueblo, que se levantaron en armas contra el dominio de ‘.la JUDIA”, Como todos l a

llamaban, que Con sus intrigas fue la responsable de que a la muerte de ese nefasto

Emperador, el imperio se dividiera en tres reinos, sin mantenerse la unidad deseada

por su fundador Carlomagno, maniobrando además la emperatriz israelita para

eliminar a los sucesores ya designados por Luis el piadoso, hijos de su primer

matrimonio, para poder controlar la sucesión a la muerte del emperador, cosa que

solamente consiguió en parte. (5)

Sería alargar demasiado este capítulo si Sigo citando los innumerables casos en

que a través de todo el mundo los israelitas se dedicaron al comercio criminal de l a

Compra y venta de esclavos, que siglos antes del nacimiento del régimen capitalista,

obra de los mismos israelitas, los judíos llegaron a convertir en uno de los monopolios

que les dieron más jugosas utilidades. Me reduciré ahora solamente a establecer e l

papel que desempeñaron los judíos en el infame tráfico de esclavos negros de Africa a

las Américas del norte y del sur. La Enciclopedia Judaica Castellana, ante l a s

acusaciones tan generalizadas en todo el mundo contra los judíos por haberse dedicado

y casi monopolizado el infame Tráfico de esclavos, trata de defenderlos en forma fácil

de refutar. Pero, sin embargo, dicha enciclopedia, hablando del comercio de esclavos

negros de Africa a América confiesa lo siguiente:

“Cuando a principios del siglo XVI se introdujeron en América los esclavos

Negros, encontramos UNA VEZ MAS A JUDIOS ESPAÑOLES, PORTUGUESES y

HOLANDESES entre los traficantes y dueños de esclavos” (6).

Con respecto a los judíos españoles es preciso recordar que ya desde e l

descubrimiento de América por Cristóbal Colón habían pretendido obtener de los reyes

de España, por conducto del descubridor, el permiso de convertir en esclavos a los

indígenas del Nuevo Mundo, negocio que hubiera producido a esos israelitas enormes

ganancias, sometiendo a la esclavitud a millones de indios, para venderlos como tales

en el resto del mundo, como lo harían siglos después con millones de negros del

continente africano. La Jewish Encyclopedia nos dice que en la primera expedición de

Cristóbal Colón se incluyeron cinco judíos, uno de ellos llamado Luis de Torres (7). La

Enciclopedia Judaica Castellana aclara quiénes fueron los otros cuatro, diciendo al

respecto:

“Entre os acompañantes de Colón, pueden mencionarse Como de origen judío;

Luis de Torres, INTERPRETE, que conocía el hebreo, el caldeo y algo de árabe; Alonso

de la Calle, Rodrigo Sánchez de Segovia, pariente del Tesorero Gabriel Sánchez,

quien acompaña a Colón por deseo expreso de la reina; Marco cirujano, y el médico y

boticario del Barco, Bernal, a quien la Inquisición de Valencia había impuesto un

castigo por judaizante (es decir por practicar en secreto el judaísmo} en 1490. Luis de

Torres fue el primer europeo que pisó el Continente Americano y fue enviado por

Colón para buscar el Gran Jan Asiático y ofrecerle los respetos del Almirante. La

expedición de Torres en Cuba Vio a los indígenas fumando tabaco y trajo hojas de esa

hierba a Europa. Posteriormente Torres se estableció en la Isla de Cuba y obtuvo

tierras y ESCLAVOS y una pensión anual de los Reyes de España”. “Luis de Torres, fue

el PRIMER JUDIO que vivió y murió en tierra americana”. (8).

El investigador Malcolm Cowley, dice que Sánchez, ayudado por los otros cuatro

judíos citados, convenció a Colón de la idea de capturar quinientos indios para

venderlos como esclavos en Sevilla, España (9). Por lo mismo, Luis de Torres y Rodrigo

Sánchez, fueron los primeros mercaderes de esclavos en América, sólo que su criminal

comercio fue detenido a tiempo y prohibido por la decisiva intervención de la Reina

Isabel la Católica de España, que unida a su esposo el rey Fernando PROHIBIERON l a

ESCLAVITUD DE los INDIOS EN los DOMINIOS ESPAÑOLES, fijando penas muy graves

a quienes intentaran esclavizarlos. Esta disposición protectora de los indios contra los

intentos de los israelitas de esclavizarlos, se vio reforzada y consolidada después de

realizada la conquista española de América por la promulgación de las famosas leyes

DE INDIAS, las cuales además de prohibir la esclavitud de los indios en el Imperio

Español, los protegía contra la explotación, los malos tratos y el despojo de sus tierras.

El haber impedido España a los, judíos el gigantesco negocio del tráfico de esclavos

indios que habían proyectado e iniciado, es otra causa del odio ancestral de los

israelitas contra España y de la creación y difusión de la llamada leyenda negra

calumniosa que contra ella han propagado los judíos y sus satélites en todo el mundo

desde hace siglos. En libros de historia, novelas, textos científicos, películas

cinematográficas, etc.

Siguiendo con el criminal tráfico de esclavos negros iniciado por los judíos en l a s

colonias inglesas de América del Norte, que al independizarse constituyeron lo que hoy

son los Estados Unidos, fue la ciudad portuaria llamada Newport, en la costa del

Atlántico, donde establecieron los israelitas el centro mundial del comercio de esclavos

negros. De allí partían las naves para Africa, donde eran llenadas de esclavos negros

que eran conducidos a Newport para ser vendidos en las antiguas colonias británicas

del sur que aceptaron permitir ese infame tráfico, ya que las del norte siempre lo prohibieron. Otro gran centro del comercio de esclavos fue la ciudad de Charleston. A l

mismo tiempo tanto Newport como Charleston eran grandes centros judíos al grado de

que a Newport se le conocía en aquellos tiempos, como el ”.NEWPORT JUDIO”, en el que

israelitas fabricaban ron en grandes cantidades destinado a venderse a los indios,

fomentando en ellos el vicio de la embriaguez lo cual proporcionó como siempre

grandes ganancias a los judíos que lo fabricaban y distribuían.

Está comprobado que en un solo año, de 128 naves destinadas en Charleston a

transportar esclavos negros, 120 fueron fletadas por judíos tanto de Newport como de

Charleston, lo que indica que los israelitas tenían casi el monopolio del criminal

tráfico de esclavos negros. Uno de los israelitas que más destacaron en el control de este

tráfico de esclavos negros fue el judío portugués Aarón lópez, quien tenía toda una flota

de buques destinados a traer esclavos, gran parte de ellos fletados con su propio

nombre. Un estudio sobre el asunto titulado .”¿Quién trajo los esclavos a Estados

Unidos?” y del que estamos tomando estos datos, indica, además, que:

La documentación existente sobre esta materia, muestra que el judío Aarón

López, entre los años de 1726 y 1774, fletó con su propio nombre el cincuenta por ciento

de las naves encargadas de traer esclavos de Africa y que, además, tenía otros barcos

fletados a nombre de personas de su confianza. El resto de las naves fletadas para e l

tráfico de esclavos negros figuran en su mayoría también fletadas por judíos. En l a

misma época, en el año 1749, los judíos de esta región fundaban la primera logia

masónica con catorce Hermanos que en su totalidad eran judíos. Y veinte años después

los israelitas fundaban la segunda logia masónica, llamada. ‘King David” (o sea, el rey

judío David}, cuyos miembros fundadores eran también judíos en su totalidad. (10).

Como hemos dicho, es sistema del Imperialismo Israelita fundar sus organizaciones

subversivas con una célula judía inicial integrada por judíos públicos o clandestinos,

para después enrolar a incautos gentiles a los que usan con engaños como

instrumentos ciegos de los planes políticos o sociales del poder oculto del judaísmo.

Pero estos hechos nos hacen ver una vez más hasta dónde llega la hipocresía de

los judíos, ya que mientras las comunidades israelitas de la región fundaban allí l a

Hermandad Secreta Masónica que enarbolaba las banderas de libertad, igualdad y

fraternidad entre los hombres y cuyo fin secreto era hacer la revolución que derrocando

a las monarquías gentiles las substituyera por Repúblicas, controlada ocultamente

por el judaísmo, miembros destacados de esas mismas comunidades israelitas

consumaban el más criminal atentado contra la libertad, igualdad y fraternidad de los

hombres trayendo a América del Norte, los millones de negros que serían reducidos a

ignominiosa esclavitud.

Sobre el origen de la esclavitud en los Estados Unidos es preciso tomar en cuenta

que antes del año 1661 las trece colonias inglesas que al independizarse formaron l a

nación norteamericana tenían leyes prohibiendo la esclavitud. Fueron los judíos

quienes a partir de esta fecha comenzaron a trabajar incansablemente por conseguir

que fueran derogadas dichas leyes y que se permitiera en ellas la esclavitud y sobre

todo la entrada a esas colonias de esclavos negros. Al efecto los judíos descubrieron que

los colonos ingleses y europeos necesitaban mano de obra adicional en sus

plantaciones, eh la construcción de casas y en el levantamiento de las cosechas. A l

principio eran reclutados en esto europeos empobrecidos, presos soltados de las cárceles

para hacer esos trabajos y prisioneros de la guerra con Holanda, que habían sido

traídos a las colonias ya quienes se les hacía pagar los gastos de transporte y

alimentación con trabajo en las plantaciones y construcción de casas; después se les

dejaba en libertad para que trabajaran en lo que desearan. Ante esta situación,

prominentes judíos de Newport y de Charleston descubrieron que sería un gran negocio

someter a los indios de Norteamérica a la esclavitud para venderlos a los colonos y

hacer un gran negocio. Pero llegaron a la conclusión de que los negros de Africa tenían

mayor fortaleza para realizar este trabajo y resolvieron iniciar en gran escala el tráfico

de esclavos negros, comprando muy baratos a negros nativos de la costa occidental de

Africa para venderlos como esclavos a un precio varias veces mayor en Norteamérica,

realizando con ello enormes ganancias. Pero las leyes que prohibían la esclavitud en

las colonias impedían que se pudiera realizar el gigantesco y criminal negocio. Por eso

los judíos que lo habían proyectado se lanzaron a realizar toda clase de gestiones para

conseguir que esas leyes prohibitivas fueran derogadas.

Basta con estudiar quiénes fueron las personas que lucharon por obtener esa

derogación, para comprobar que eran judíos. Así por ejemplo en los documentos

existentes sobre la materia, aparece que sólo en Filadelfia las personas que gestionaron la derogación de las mencionadas leyes fueron judíos en su totalidad; fueron

precisamente los israelitas: Sandiford, Lay, Woolman, Solomón y Benezet.

Sin embargo, todas estas gestiones fracasaron con algunas excepciones, en l a s

colonias del norte que menos necesitaban del trabajo esclavo, mientras que en el sur,

donde era más preciso, los judíos consiguieron que se derogaran las leyes que prohibían

la esclavitud. Conseguida tal derogación, los israelitas procedieron a adquirir muchas

naves, que compraban en la costa de Africa diversas mercancías que ocupaban poco

espacio en el barco, que era ocupado en su mayor parte por los esclavos negros

adquiridos y cuya venta en las colonias de América del ir Norte se facilitaría más aún,

ya que en los territorios de las colonias del sur azotaba la malaria, que difícilmente

toleraban los trabajadores blancos. Por lo contrario los esclavos negros tendrían que

trabajar allí por la fuerza, aunque enfermaran y murieran de malaria. Además de los

traficantes judíos de esclavos de Newport y Charleston, la Compañía Imperialista

Holandesa de las Indias Occidentales, controlada, como ya indicamos en un capítulo

anterior, por capital judío, había ya usado con anterioridad varias naves para

trasladar esclavos negros a Manhattan. (11).

El Instituto Tecnológico de Carnegie (“Carnegie Institute of Technology”) de

Pittsburgh, Pennsilvania, Estados Unidos, tiene una biblioteca y un archivo con

documentos de la época en que fueron traídos a Norteamérica los esclavos negros, que

esclarecen la participación decisiva de los judíos en eI criminal comercio de esos

esclavos. El estudio minucioso de tales documentos lleva a la convicción de

que los judíos tuvieron en sus manos un verdadero MONOPOLIO en e l

tráfico de esclavos negros de Africa a la América septentrional. (12).

El judaísmo mundial ha empleado en diversos países el ron, el vodka y los

aguardientes o licores usados en cada país, para fomentar el vicio del alcoholismo, en

quienes desea explotar económicamente o esclavizar. Cuando los judíos de Newport y

Charleston abrigaron la criminal idea de esclavizar a los indios de la América del

Norte para venderlos como esclavos en las colonias inglesas e incluso en otras partes

del mundo, lo primero que hicieron fue mandarles emisarios que les vendieran ron,

para inculcarles el vicio del alcoholismo. Las destilerías de ron, propiedad de judíos en

Charleston y Newport, lo estuvieron mandando al centro y al oeste, poblados por l a s

tribus indias, a cuyos jefes lo vendían. Muy pronto el alcoholismo hizo presa de l a s

mencionadas tribus y el negocio de la venta del ron proporcionó enormes ganancias a

los explotadores judíos. Cuando éstos se convencieron de que los indios -según ellos

decían- por falta de apego al trabajo duro y otros motivos, no eran los esclavos ideales

para las plantaciones de las colonias inglesas del Sur y llegaron a la conclusión de que

los negros de Africa serían mucho mejores. Mandaron emisarios a vender ron a l a s

tribus negras de la costa occidental de Africa, con el fin igualmente de estimular en

ellas y en sus jefes el vicio de la embriaguez, lo que al mismo tiempo que daría a los

explotadores israelitas también ganancias fabulosas, les permitiría ir preparando e l

camino para la CACERIA de esclavos negros, como ellos sarcásticamente la llamaban.

Por eso el negocio de la destilería y venta del ron y del tráfico de esclavos negros estaban

asociados estrechamente en los empresarios judíos de Newport y de Charleston.

Entre los judíos de ambas ciudades que según la documentación archivada en:

“The Carnegie Institute of Technology” de Pittsburgh, Pennsilvania, (Estados Unidos),

se dedicaban al negocio del tráfico de esclavos, de la destilería del ron y de ambos a l a

vez figuran los siguientes:

Israelitas, de origen portugués, español, holandés e inglés, pero todos ellos judíos:

“Isaac Gómez, Hayman Levy, Jacob Malhado, Nephtaly Myers, David Hart, Joseph

Jacobs, Moses Ben Franks, Moses Gómez, Isaac Días, Benjamín Levy, David Jeshuvum,

Jacob Pinto, Jacob Turk, Daniel Gómez, James Lucana, Jan de Sweevts, Félix (cha-cha)

de Souza, (conocido como el príncipe de los mercaderes de esclavos y el segundo en

importancia después de Aarón López), Simeon Potter, Isaac Elizer; Jacob Rod, Jacob

Rodríguez Rivera, Haym Isaac Carregal, Abraham Touro, Mases Hays, Moses López,

Judah Touro, Abraham Mendes y Abraham All”. (13).

Los traficantes de esclavos daban a sus barcos los nombres más pintorescos; a

continuación publicamos los nombres de un grupo de quince navíos dedicados a l

criminal tráfico de esclavos negros:

Nombre del Barco. Propietarios. Verdadera Nacionalidad.

“Abigail” Aarón López, Moses Levy y Jacob Franks. JUDIOS

“Crown” Isaac Levy y Nathan Simpson. JUDIOS

El paso del Ebro / 15 / verano de 2005

– 66 –

“Nassau” Moses Levy. JUDIO

“Four Sisters” Moses Levy JUDIO

“Anne, & Eliza” Justus Bosch y John Abrams JUDIOS

“Prudent Betty” Henry Cruger y Jacob Phoenix. JUDIOS

“Hester.. Mordecai y David Gómez. JUDIOS

“Elizabeth’. David y Mordecai Gómez. JUDIOS

“Antigua” Nathan Marston y Abram Lyell. JUDIOS

“Betsy’. Wm. DeWoolf. JUDÍO

“Polly” James DeWoolf JUDIO

“White Horse” Jan de Sweevts. JUDIO

“Expedition” John y Jacob Roosevelt. JUDIOS

“Charlotte” Moses y Sam Levey y Jacob Franks. JUDIOS

“Caracoa” Moses y Sam Levey. JUDIOS

Los judíos de Newport tenían en propiedad trescientas naves para el transporte de

esclavos negros de Africa a Norteamérica, y si se toma en cuenta que de la totalidad de

seiscientas naves que salían de Newport para el resto del mundo, la mitad de ellas

zarpaban para el Africa negra, se verá con claridad que los israelitas tenían e l

MONOPOLIO del tráfico de esclavos negros de Africa a la América del Norte. ( 14)

Para realizar con éxito el tráfico de esclavos negros, los judíos de Newport,

Charleston y también de Virginia no sólo compraron las naves adecuadas para

transportarlos de uno al otro continente, sino que crearon en costa occidental de Africa

una AGENCIA AFRICANA para la compra de esclavos, dirigida igualmente por judíos

y que se introdujo profundamente en el continente africano teniendo ramificaciones,

incluyendo jefes de grupos, de aldeas, etc., que pudieron ganarse a muchos jefes de

tribus negras para que colaboraran en este enorme negocio israelita del tráfico de

esclavos negros. Para ganarse la simpatía y la confianza de los jefes de tribus negras

emplearon los judíos el mismo sistema que habían usado con los indios pieles rojas. A l

principio se presentaba ante los caciques negros con ron, los sumían después poco a

poco y con gran paciencia en el vicio de la embriagues y les vendían el ron a cambio de

oro y de otros objetos valiosos que los negros vendían a precio ínfimo por algo de ron y

cuando a las negros se les acababa el oro y los objetos valiosos, las israelitas inducían a

los negros alcoholizados a vender a sus hijos y nietos. En realidad estos judíos no

hacían más que emplear el mismo sistema que dice el Antiguo Testamento de la Biblia

que utilizó el israelita José en Egipto, cuando José explotando la miseria y la carestía

imperantes, vendió a los egipcios víveres, primero a cambio de dinero y cuando éste se

les acabó, a cambio de sus ganados y sus tierras; cuando los egipcios se quedaron sin

nada José les vendió los víveres a cambio de sus personas, convirtiéndolos en esclavos.

Siguen vigentes en la actualidad y el judío que se enriquezca Para que nuestros

lectores puedan comprobar personalmente que acabado de decir forma parte realmente

de versículos del Antiguo Testamento de la Biblia, le ruego que tome una Biblia y lea

los versículos del décimo tercero al vigésimo primero del capítulo cuarenta y siete del

libro del Génesis. Los judíos o israelitas que estudian cada año y comentan estos pasajes

bíblicos, consideran este sistema terrible de explotación del hombre por el hombre

como santo, ya que según ellos creen fue ordenado a José por el Dios de Israel. y como los

mandatos divinos son eternos, estos mandatos de Dios siguiendo estos sistemas no hace

más que obedecer la voluntad del Dios de Israel y practicar por lo mismo la más excelsa

de a todo esto es la doctrina las virtudes. Muy opuesta de Jesucristo, que predicó amar a

todos los hombres y hacerles el bien, por lo que los israelitas lo consideraron un

impostor y lo condenaron a muerte.

Desgraciadamente, mientras el Islamismo, el Cristianismo, el Budismo y l a s

demás religiones, ordenan a sus practicantes hacer el bien a los demás hombres, l a

religión judía sólo ordena hacer el bien y considera aplicables los diez mandamientos a

los hermanos israelitas, pero ordena explotar, dominar y esclavizar a los demás

hombres titulados gentiles en forma despectiva matando sin piedad a quienes estorben

los planes de dominio judío. La religión israelita es por lo mismo actualmente una

religión perversa, nociva y peligrosa para el resto de la humanidad.

Otro sistema que usó esta red de agentes judíos traficantes de esclavos fue el de

provocar guerras entre las tribus negras africanas para luego comprar a los

vencedores, en calidad de esclavos, a sus prisioneros de guerra, a cambio de ron, armas

y municiones, que servían para hacer la guerra a otras tribus, hacerles nuevos

prisioneros que eran igualmente vendidos como esclavos, a los agentes de los grandes

mercaderes judíos. Lo que queda por investigar es qué papel desempeñaron en este

infame tráfico, las tribus de JUDIOS NEGROS de que hablamos en el capítulo anterior.

Una vez comprados por los agentes judíos a muy bajo precio en las formas

expuestas los infelices negros y negras, eran encadenados de dos en dos y llevados por

sus guardianes a través de la selva, usando el látigo y golpes de todo género para

obligar a los negros que caían al suelo agotados por el cansancio, o a los que por

cualquier motivo se negaban a seguir caminando, a reanudar su horrible marcha

hacia la esclavitud. Muchos de estos infelices caían agotados y enfermos, sin poderse

levantar, a pesar de los latigazos que recibían y entonces eran abandonados en la selva,

sirviendo de alimento a las fieras, siendo usual en estas rutas de esclavos a través de l a

jungla, encontrar los esqueletos y huesos de aquellos que habían sido abandonados por

estar enfermos y no poder continuar por sí mismos la caminata. Algunos infelices

negros, a pesar de ir encadenados, aprovechando un descuido de sus guardias trataban

de escapar, pero eran recapturados fácilmente y asesinados fríamente por sus

custodios para escarmiento de los demás.

Y este gigantesco genocidio, realizado por los israelitas, seguía llevándose a cabo

incluso en épocas posteriores a la llamada Revolución Francesa, en la que los judíos

hipócritamente se pronunciaban contra la esclavitud, y esgrimían toda clase de

hermosos ideales para que el poder oculto judaico pudiera ganarse el apoyo de la

burguesía gentil en su empresa de derrocar las monarquías para substituirlas por

gobiernos falsamente democráticos, controlados secretamente, en realidad, por e l

imperialismo israelita; Mientras que al mismo tiempo en Norteamérica y Africa, otros

judíos practicaban el más criminal tráfico de esclavos para hacer grandes fortunas. A

este respecto es preciso mencionar que por ejemplo el judío traficante de esclavos Aarón

López, dejó al morir una de las fortunas más grandes en toda la historia de NUEVA

INGLATERRA.

Una vez que los capataces llegaban con sus víctimas encadenadas a la costa,

procedían a entregarlas a los agentes de los mercaderes judíos de esclavos ya los

capitanes de los buques que habían de transportar a Norteamérica a la humana

mercancía. El tráfico de esclavos negros realizado por los capitalistas judíos de

Charleston y Newport, tenía dos empresas separadas pero controladas ambas

inicialmente por los israelitas. La primera se encargaba como dije, de la obtención de

negros en la selva africana, en la forma antes dicha, hasta la llegada a la costa de l a s

caravanas de esclavos. y la segunda empresa se iniciaba con la entrega de los esclavos

encadenados a los agentes israelitas.

Ya los capitanes de los barcos que habían de transportar su mercancía humana a

Newport, Charleston, Virginia y demás lugares donde serían vendidos al público. En l a

empresa de la cacería y llegada a la costa, los judíos se encontraron con competidores

negros que capturaban a sus presas en una forma u otra y los llevaban a la costa para

venderlos a los agentes de las grandes firmas israelitas de Newport y Charleston. Con

estos últimos, los mencionados agentes y los capitanes de barco eran muy exigentes,

según puede confirmarse con datos de los documentos de los archivos que estamos

dando a la publicidad.

Cada negro capturado era presentado al agente o al capitán del barco, que

obligaban. al negro a mover los dedos, los brazos, las piernas y el cuerpo entero, para

asegurarse de las posibilidades de la víctima de realizar un buen trabajo. Cualquier

defecto era motivo para que se bajara el precio de compra. Incluso se examinaban los

dientes de las víctimas. Un solo diente que faltara servía de pretexto a los agentes

judíos para bajar el precio.

Si un negro llegaba con alguna enfermedad a la costa, era comprado a ínfimo

precio por los agentes israelitas, siempre que calcularan que podían curarlo y venderlo

a un precio mucho más alto que rindiera suficientes ganancias. Los negros en buen

estado, eran permutados por cien galones de ron, cien libras de pólvora, o en efectivo,

entre dieciocho y veinte dólares. Sin embargo a veces las circunstancias obligaban a

los agentes y capitanes a pagar excepcionalmente más por las víctimas. Entre los

documentos examinados figura una anotación manuscrita de un capitán de nave,

fechada el 5 de septiembre de 1767 , en que manifiesta haber tenido que pagar por u n

negro hasta doscientos galones de ron. Pero lo común era que se compraran a los precios

antes mencionados. Mas cuando las mujeres pasaban de los 25 años de edad, del precio

referido se rebajaba un veinticinco por ciento. Los niños, cuando eran aceptados en

compra, se pagaban a un precio mucho más bajo.

Pero de los documentos examinados resulta también que esos negros comprados a

razón de veinte dólares por lo general y en algunos casos hasta de cuarenta dólares, vendidos en las colonias inglesas de América, por los mercaderes israelitas de

esclavos a un precio de 5 mil dólares, lo cual permite apreciar el jugoso negocio que

realizaron los judíos con el tráfico de esclavos negros sobre todo si se toma en cuenta que

en esta inmensa operación de genocidio fueron conducidos de Africa a las Américas del

norte y del sur millones de negros. Los documentos relativos al capitán judío de u n

barco transporte indican que el capitán Freedman, israelita manifiesto, pegaba e l

precio de los negros en la costa también ya sea en mercancía o en efectivo. Pero a l

cambiar ron por esclavos negros, seguía al pie de la letra las instrucciones de sus

patrones judíos de Newport, en las que le ordenaban textualmente, según consta en e l

documento manuscrito original examinado:

“Ponga usted en el ron, toda el agua que sea posible mezclar” (Pour as much water

into the rum, as you possibly can).

En esta forma los competidores gentiles negros en la primera etapa del tráfico de

esclavos, o sea, desde su captura hasta su arribo a la costa, ERAN DEFRAUDADOS

TAMBIEN CON EL RON MEZCLADO CON AGUA. Yo sospecho que entre los traficantes

negros de esclavos en esta primera etapa, había judíos negros de los mencionados en e l

capítulo anterior de esta obra; pero me abstengo de afirmarlo ya que carezco de pruebas

para poder asegurar tal cosa. Después de todo lo anterior, ya en manos de los capitanes

de los barcos, que muchas veces eran gentiles y de los agentes israelitas que los

acompañaban y dirigían la operación, los infelices negros eran rapados y afeitados de

la cabeza ya continuación eran marcados con marcas de hierro candente que tenían l a s

letras del magnate judío propietario del nuevo esclavo, en la misma forma en que los

propietarios de ganado marcan a las reses para que se sepa quién es su dueño. Estas

marcas de fuego hacían sufrir enormemente sobre todo a las mujeres ya los niños y

eran grabadas con el hierro candente en la espalda o en la cadera, sin que los

mercaderes judíos de esclavos sintieran la menor compasión al realizar estos infames

crímenes. De esta manera, sí alguno de estos nuevos esclavos negros trataba de escapar

era reconocido inmediatamente por la marca y devuelto al propietario israelita.

Algunos documentos muestran cómo a veces familias enteras de negros eran

compradas o capturadas en la selva y en la costa divididas entre los agentes de l a s

grandes empresas israelitas, que sin piedad separaban a los hijos de sus madres y de

sus padres repartiéndose el botín, según haya comprado un agente a la madre y otro

distinto la los hijos y así sucesivamente. Entre horribles llantos y sollozos que no

movían a compasión a los agentes israelitas, las madres veían llevarse encadenados a

sus hijos en otros barcos a regiones donde nunca más volverían a verlos. El lector podrá

imaginarse cuántos sufrimientos terribles de millones de seres humanos fueron

necesarios para que algunos centenares de judíos pudieran amasar con ello grandes

capitales.

Los hechos han demostrado que nadie como los israelitas a través de la historia

han sistematizado en forma casi científica la explotación del hombre por el hombre y

que nadie como los judíos ha conocido a fondo esta explotación, ya que ellos la han

practicado como ningún otro pueblo, sobre todo en los tiempos modernos. No es por lo

mismo extraño que fueran dos israelitas, Carlos Marx y Federico Engels, quienes con

mayor maestría pudieran hacer un estudio de lo que ha sido y sigue siendo l a

explotación del hombre por el hombre. Pero que ambos ocultaron es que han sido sus

hermanos judíos, los más grandes maestros en este arte infame aunque Marx haya

dicho algo, pero muy poco, sobre la materia en su libro ya citado sobre la “Cuestión

Judía”.

El acarreo de los negros de la playa al buque transporte se hacía en canoas de

remo, en las que usando toda la fuerza eran conducidas de cuatro a seis personas,

estando todo listo para que si alguna se echaba al agua fuera rápidamente

recapturada. Al llegar al barco eran privados los esclavos de sus vestiduras y si alguno

podía escurrirse y saltar al agua, eran recapturado por los hombres preparados para

esta eventualidad. A todo aquel que hubiera intentado escapar se le cortaban

inmediatamente las piernas en presencia de todos los esclavos, para que ninguno de

éstos volviera a intentar la fuga.

La nave transporte de esclavos estaba dividida en tres secciones; a los niños se les

dejaba en la cubierta, a las mujeres se les colocaba en otro lugar ya los hombres

siempre bajo cubierta, y como estos buques, para ahorrar gastos, eran inadecuados

para transportar personas, estaban equipados como si fueran a acarrear animales, a

los que eran equiparados los pobres esclavos negros.

Por lo general, bajo cubierta había un espacio de un metro de altura, o sea, 39

pulgadas, en donde como en una lata de sardinas eran colocadas en posición horizontal estas infelices criaturas humanas, apretadas lo más posible, unas al lado de otras para

que cupieran en este sofocante lugar el mayor número de individuos y disminuyeran

al máximo posible los gastos de transporte; Exactamente como se colocan las sardinas

en una lata; y como aparece en la pintura que como lámina de este libro añadimos a l

presente capítulo. En esta dolorosa y desesperante posición los infelices esclavos

propiedad de los comerciantes judíos, tenían que permanecer por tres meses

aproximadamente hasta el final del viaje, en la mayor parte de los casos encadenados

unos con los otros.

Generalmente, los capitanes de los navíos raramente se compadecían con estos

desventurados individuos. Algunos de ellos de tanto dolor y desesperación se volvían

locos en el camino. Otros enfermaban y morían durante la travesía. Y en los casos en

que los capitanes descuidaban el encadenar a algunas víctimas, solía ocurrir que

alguna de ellas enloquecida, hiriera o matara al pobre compañero de infortunio que

había sido apretujado junto a ella. A veces surgían en estos casos, horribles peleas, en

que algunos semiasfixiados y desesperados, trataban de adquirir a costa de sus

compañeros de al lodo, una o dos pulgadas de más espacio para estar un poco menos

incómodos. Entonces aparecía el capataz de esclavos que imponía el orden propinando a

los rijosos fuertes latigazos. Estas peleas obligaban a los capitanes que habían

descuidado el encadenamiento de algunos negros amontonados en estos antros, a

vigilar que ninguno quedara libre de las cadenas, para impedir que en la desesperación

producida por la angustia y el dolor, se mataran o golpearan seriamente unos a otros;

ya que dichos capitanes gentiles, al igual que los capitanes israelitas, tenían e l

encargo de los judíos dueños del cargamento de esclavos, de hacer llegar su mercancía

con vida al puerto de destino, en condiciones de poder ser vendida a buen precio.

Una de las cosas que hacía sufrir enormemente a las infelices víctimas, era que

los capitanes de los navíos no se preocupaban por limpiar los orines y el excremento de

los individuos hacinados en esos oscuros antros; de manera que al pasar las semanas y

los meses, los infortunados negros se encontraban acostados en charcos de mierda y

orines, en medio de una pestilencia capaz de producir vómito a cualquiera que se

introducía en ese infernal lugar, digno de figurar entre los descritos por Dante en s u

Divina Comedia.

Imagínense los lectores los horribles sufrimientos que azotaron durante estas

espantosas travesías a los millones de negros, para que un puñado de judíos pudieran

enriquecerse más y más a costa del sufrimiento, la esclavitud y la muerte de l a s

víctimas de este inmenso genocidio y que sólo han sido comparables a los sufrimientos

de millones de campesinos y obreros rusos o de otros países de la extinta Unión

Soviética y de sus Estados satélites, incluyendo Cuba, torturados, esclavizados y

asesinados por esas dictaduras judías totalitarias, cubiertas con la falsa máscara del

socialismo, del comunismo, o de una inexistente y falsa dictadura del proletariado.

En el departamento de las mujeres, que era otro estrecho calabozo de escasa

altura, semejante al de los hombres, también eran hacinadas como las sardinas en sus

latas, ocurriendo a veces que tuvieran que dar a luz en tan dolorosa posición, con l a s

consecuencias que el lector puede suponer. Algunos capitanes, viendo que la mercancía

se les Iba muriendo en el camino, tomaban la medida de gran emergencia de sacar

alguna vez a sus cautivos amontonados en los antros, a tomar algo de aire en l a

cubierta. Pero al hacerlo cuidaban bien de examinar que sus cadenas estuvieran

firmemente puestas para impedir fugas.

Pero había capitanes que no tomaban esta precaución y los infelices negros y

negras tenían que permanecer los tres meses del viaje, sin interrupciones,

amontonados y sin salir de aquellos antros infernales, sufriendo horriblemente de día

y de noche durante tres o más meses, que debieron parecerles años, como ocurre a todo

aquel que pasa semanas o meses en la cama de un hospital sin poderse levantar; pero

con las agravantes de las extremas incomodidad e inmundicia en que esos millones de

negros tuvieron que permanecer, durante los largos viajes que los conducían a l a

esclavitud. Al llegar a Norteamérica tos esclavos eran vendidos en el mercado en todas

las colonias inglesas que habían autorizado la esclavitud, en vista de las gestiones

previas hechas por los israelitas. En muchos casos eran vendidos en pública subasta. (15).

Algo parecido ocurrió Con los negros adquiridos en Africa para ser vendidos en

las Antillas y en la América del Sur. Ante estos hechos tan claros y elocuentes,

comprenderá el lector que sólo el cinismo y la máximo hipocresía tradicionales en los

israelitas, les pueden permitir atreverse a intentar hacerse aparecer como amigos,

aliados y hasta redentores de los negros con el sólo fin de engañarlos una vez más para obtener su confianza y poderlos manipular en beneficio de los planes políticos judíos de dominio y conquista.

NOTAS

(1).- La Jewish Encyclopedia al decir arios, se refiere a los visigodos arrianos.

(2).- Jewish Encyclopedia. Edición Citada. Volumen XI. Vocablo SLAVE- TRADE. Páginas 402 y

403.

3.- Rabino Jacob s. Raisin. Gentile Reactions to Jewish Ideals, Edición Citada. Página 635.

4.- Rabino Jacob s. Raisin. Gentile Reactions to Jewish Ideals, Edición Citada. Página 442, .

(5).- Guy Breton. Historias de Amor de la Historia de Francia Editions Noir et Blanc. París 1955.

Tomo I. Ver todo el Capí.tulo 7. Sobre el dominio de Judith en el Imperio de Carlomagno, véase

también: Maurice Pinay. Complotto contro la Chiesa. Edición atada. Capítulo XX de la Cuarta

Parte.

(6).- Enciclopedia Judaica Castellana. Edición Citada. Volumen IV. Vocablo ESCLAVITUD.

Página 127. Columna II.

(7).- Jewish Encyclopedia. Edición Citada. Volumen I. Vocablo América. (81.- Enciclopedia

Judaica Castellana. Edición Citada. Tomo I.

(8) Vocablo AMERICA DESCUBRIMIENTO. Páginas 256 columna 2, y 257 columna 1.

(9).- Malcolm Cowley. Adventures of an African Slaver. Edición 1928. Página 11.

(10).- Who Brought the Slaves to America. Edición Western Front P.O.B. 27854. Hollywood

California. U.S.A. Páginas 5 y 6.

(11).- Datos obtenidos de la obra de Western Front, titulada “Who brought the Slaves to

America”. Edición Citada. Paginas 10 y 11.

(12).- Documentos del “Carnegie Institute of Technology” de Pittsburgh. Según Estudio del

Western Front en: “Who Brought the slaves to America”. Edición Citada. Página 15.

(13).- W.F.- .’Who Brought the S/aves to America”. Edición citada. Página 17.

( 14).- W ,F .Obra Citada. Edición Citada. Páginas 12 y 17.

(15).- Para ampliar su información, sobre el tráfico de esclavos de Africa a América, el lector

puede consultar, además de la obra ya citada: “Who Broughf the Slaves to America”, las

siguientes

fuentes:

I- “Elisabeth Donnan. “Documents illustrative of the History of the Slaves Trade to America” 4

volúmenes. Ediciones Washington D.C. 1930 y 1935.

II- Malcolm Cowley. “Adventures of an African Slaver New York 1928.

III.-Archivos y Biblioteca del Carnegie Institute of Technology” Pittsburgh. Pennsylvania.

Estados Unidos.

http://www.resistenciaria.org/judaismo/judios_negros.htm

 

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